Rima número IV de Bécquer

Tras unas cuántas semanas recomendando poesía desde este espacio, tratando de que la obra de esos que son capaces de modular sueños con sus palabras estuviese un poco más presente en nuestras vidas, pensé que como homenaje a todos esos poetas y amantes de la poesía, vendría bien recordar estos maravillosos versos que componen la rima número IV de Gustavo Adolfo Bécquer, un literato romántico que si bien es normalmente recordado por esas maravillosas oscuras golondrinas, o por la poesía en la azul pupila de su amada, también tuvo unas hermosas palabras para la tan necesaria lírica:

RIMA NÚMERO IV:

No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta enmudeció la lira:
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;

Mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera.
¡Habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma
sin que los labios rían;
mientras se llora sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;

Mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos
¡Habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;

Mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!

Gustavo Adolfo Bécquer 1836 - 1870

A todos los que escriben, a todos los que leen, gracias.

Autor: Roberto Samper

5 comentarios:

Queen Galadriel dijo...

Que bonito Roberrttt!, a mí el de las oscuras golondrinas me marcó en su momento, y no pierde belleza por muy típico que sea, aunque este me gusta mucho también,
Oye, ¿Bécquer no sabía que la parte coloreada del ojo se llama iris? jaja,. Un beso.

Rosario Valcárcel dijo...

Cuando se habla de la obra poética de Bécquer parece algo trasnochado, fuera del mundo actual.Demasiado sencilla,aunque yo creo que es muy simbólica.
Total que al final todo el mundo las conoce, las ha recitado alguna vez en su vida y lo más divertido las recuerda. El valor de la perennidad.

Roberto Samper dijo...

Siempre he pensado que está sólo a la altura de unos pocos ser un genio y además ser comercial. Hitchcock lo era, Wilder también y Bécquer, a pesar de que se le considere a veces un tanto simple, en mi opinión sabía transmitir sin necesidad de artificios...
Un abrazo a ambas

Mister Lennon dijo...

Yo tambien incluiria a Spielberg entre esos genios comerciales que ha citado Robert.

Gran post, Robert. Yo generalmente prefiero la poesia y literatura Inglesa y Norteamericana, con gente como Poe, Shelley, Byron, Thomas o Walt Whitman, pero sin duda Bequer ha sido uno de los grandes de la literatura Hispana, poetica o no poetica. El cantar de las oscuras golondrinas es algo que todos nos hemos mamado y disfrutado alguna vez. Como curiosidad, un medio colega-conocido-pirado del ala a veces amigo mio y medio intento de ser musico como yo mismo , hacia canciones con las rimas de Bequer y no hace mucho que me toco una cancion compuesta con la letra del cantar de las oscuras golondrinas a capela.

Luis Leon Barreto dijo...

Homre, estoy de acuerdo con Mister Lennon en su gusto por la poesía anglonorteamericana, sin olvidarnos obviamente de la francesa. Creo que Bécquer está bien, pero no comparto el entusiasmo que hacia él manifiesta la Sra Queen Galadriel ni el Sr Roberto Samper. Antes tendríamos que hablar de Rimbaud, Baudelaire, Lorca, Miguel Hernández, Neruda,el griego Elytis, el ruso Evtuchenko. Poetas también apasionados, menos simbolistas y oscuros que otros, y muy válidos para mi gusto. Claro que la poesía, igual que la pintura, el cine, la música o el amor, son cuestiones muy subjetivas en las que cada cual tiene su opinión particular.