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Blues de niebla y Luna

Todo lo arrastra y pierde este incansable
hilo sutil de arena numerosa.
No he de salvarme yo, fortuita cosa
de tiempo, que es materia deleznable…

Jorge Luis Borges


Los antiguos romanos vivían un promedio de 22 años. En la actualidad la esperanza de vida para un ciudadano del mundo es de 75 años, desde un mínimo de 38 en Sierra Leona hasta un máximo de 85 en Japón. La edad es un concepto nebuloso. Y el tiempo lo hemos convertido en la civilización actual en un dios.

El tiempo considerado como paraíso perdido, como una infancia nunca recuperada, sigue siendo ese ser superior y misterioso al que todos rendimos culto, al que todos queremos cantar. “Se canta lo que se pierde” decía la canción que Machado quería enviar a Guiomar. Quizás sea porque cantar lo que se tiene indica conformidad con el propio destino y la conformidad siempre es mala consejera.

En Blues de Niebla y Luna, Jorge Batista nos sigue hablando del transcurrir del tiempo, de la fugacidad de la vida, de ese símbolo que nos hace recapacitar en las viejas diosas, tejedoras del destino; en las Parcas que controlaban con sus manos la vida de los mortales. Así al abrir el libro se puede leer una cita del propio autor “No somos otra cosa que el tiempo que se fue”. Esa reflexión en su escritura podría indicarnos el vértigo de lo irrecuperable, indicarnos que asume sin consuelo el rostro de un tiempo que nos derrota. Podría indicarnos que la vida se convierte en memoria perdida.

La palabra Blues hace referencia a la tristeza, a los espíritus caídos. Pero felizmente Jorge Batista tiene una personalidad revoltosa y tierna como él mismo se define, y eso lleva a que nos conduzca de lo real a lo ilusorio, que se sitúe en los fondos del dolor del ser humano, en sus penas personales. Su obra literaria se corresponde con las pasiones que genera, con los desasosiegos que lleva dentro, con el amor familiar… Tanto que en algunos de sus relatos se puede descubrir huellas autobiográficas. Leo:

….Ahora me mancho los dedos con los mocos de mis hijos, con los restos de chocolate de sus labios, con el pelaje embarrado de Sam cuando se revuelca en los charcos que el invierno deja entre los pinos de La Esperanza, con el tizne de los periódicos que me muestran un mundo que no me gusta y con lo más íntimo de la mujer que me quiere… Del relato “Defensa de los dedos sucios”

Rastrea en la música que escuchamos y en la que olvidamos, en los seres felices e infelices, en la pasión del amor y en el trauma de la muerte, en la luz y en las tinieblas. En ese mundo de la noche de los tugurios y las tascas.

…Mientras en el habitáculo que me transporta vuelan al aire notas de rock & roll, aquí hay mujeres que lloran y se abrazan. Hombres que se dan la mano en silencio y hablan de lo inevitable del marchar… Del relato “Puntos de Fuga en la noche”.

Sabe transmitir los momentos duros que le ha tocado vivir, el hastío hacía las cosas de este mundo. Se querella con sus propios demonios interiores con una mezcla de melancolía y crudeza. Le gusta jugar al desconcierto, pero siempre acompañado de su música, del blues, del jazz, del country o el rock and roll, protagonistas de sus relatos.

Blues de Niebla y Luna es un libro escrito con un buen manejo del lenguaje. Su palabra nos recuerda la letra de esas canciones negras y espirituales que están en el origen del jazz, y que son la expresión del sufrimiento, del quejido, de las catacumbas del alma y de los escondites del corazón. Una lúcida creación del mundo contemporáneo, entretejido con añoranza y melancolía. Blues de Niebla y Luna lo ha editado Anroart, con una portada como tenía que ser, de color azul. Contiene unas lindas ilustraciones realizadas por dos niños Jorge y Pablo, sus hijos.

Divide el texto en dos partes: en la primera parte el autor exprime historias, y nos presenta instantáneas, pequeñas piezas, como flashes, en donde indaga en el destino, en los laberintos de la memoria, en el lado ilógico de la existencia. Configura en nosotros ternura, comparte situaciones y emociones con un toque surrealista como en el relato “Solemne paz para dedos tiznados”. Leo:

…Páseme el periódico si ya ha terminado. Aquí lo tiene. Gracias. Y las páginas caminaban de atrás hacia delante como caminan las estaciones y los años en sentido inverso…

En la segunda parte arma historias más largas, ingeniosas, simbólicas. Como “El erudito orgánico” o “Cuando Jeffrey Stano no pudo encontrar su conciencia”. Leo un fragmento de éste último:

… Siempre en busca de su conciencia fue sumando caminos, geografías y muerte a su existencia. Aislados bosques, pueblos en medio de desiertos, morbosos entornos, clubes sáficos, burdeles, siniestros callejones, incautas autoestopistas… y añadiendo perversión a sus acciones criminales hasta llegar a descuartizar y devorar a algunas de sus víctimas…

Jorge elabora sus textos a partir de un mundo real, relatos en los que los personajes, el escenario y la acción muchas veces pertenecen a problemas de gente normal. Los construye a partir de un estado de ánimo, pero tratando de no rozar la superficialidad, al final acaba cayendo en la quimera, en lo onírico, en los abismos fantásticos del mundo de Cortázar. Los personajes son la reflexión, los interrogantes de la vida, el miedo a la soledad, a la desolación. Y sobre todo al tiempo. Un destino del que nadie se salva.

Batista es músico, estudió en el aula de Música Moderna y Jazz de Barcelona y con el pianista argentino Louis Vecchio. Fue cantante y guitarra de la Alabama Dixieland Jazz Band y últimamente actúa en solitario con el espectáculo “La noche es de Jorge”. Es profesor de narrativa y periodismo literario. Y tiene en su haber dos libros más, publicados también por Anroart: Pequeños sorbos de tiempo y Cópula, en colaboración con el pintor Pepe Dámaso. En poco tiempo ha conseguido una manera diferente de contar, de narrar con una voz propia y una forma muy personal, e igual que sus Blues, contagia su vitalidad a través de su prosa poética, nos traslada a toda esa parafernalia diabólica y de encantamiento que existe alrededor del ritmo.

Juan Manuel García Ramos en su análisis titulado “El tiempo de Jorge Batista”, señaló: En su primera obra está en cuerpo y alma el sujeto Jorge Batista, el periodista Jorge Batista, que nos da cuenta del proceso de conocimiento y de autoconocimiento experimentado a lo largo de los años, al lado de la música, del cine de sus amores, de sus pequeñas angustias profesionales (…)

Dedica Blues de Niebla y Luna a sus hijos que son los que lo conducen de la mano, hasta el niño que también fue. Intuyo que se refiere a aquel niño que creía en el polvo de las estrellas, porque él al igual que la Literatura no conoce edades.

Para terminar quiero contarles una leyenda. Dicen que en uno los viajes del indiscutible maestro de Blues, Robert Jhonson se encontró con el diablo en un cruce de caminos. Allí le vendió su alma a cambio de tocar el blues como nadie lo había hecho hasta entonces. Yo esta noche le agradezco a Jorge sus confesiones, sus alegrías y decepciones. Su creatividad. Por eso le pido que no venda su alma al diablo a cambio de su talento. Porque sus libros ricos en observaciones ya están dejando huellas por su atractiva personalidad, ya están haciendo un largo recorrido.
Con su palabra, imprevisible algunas veces, inquietante otras, pero siempre reservándole al lector la ironía y la sorpresa. Por eso es un libro que recomiendo.

Autora: Rosario Valcárcel

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La cometa de Miel

…La luna sube y sube y sube
vertiginosa y alocada
se encarama sobre una nube
como una cometa encantada…

Gerardo Diego

Al ver el título de este libro “La cometa de Miel”, pensé que quizás el mundo no había cambiado tanto como parece. Pensé en aquellas cometas ligeras, en su color en su carácter simbólico y religioso. Pensé que tal vez la vida no era tan diferente y que seguían existiendo niños que jugaban y bailaban con cometas en las playas como cuando yo era pequeña.

Pero enseguida me di cuenta que no era una cometa cualquiera, era mucho más porque “La cometa de Miel” nos ofrece una panorámica más amplia, serpentea por la geografía de las islas, desata la imaginación y las sutilezas, hace guiños a la fantasía y va en busca del misterio.

Es un libro que se abre al mundo del archipiélago canario, a lo cercano a lo autóctono. Es un relato sobre la historia viva de sus pueblos, donde el azar y los sueños modificaron la vida de su protagonista, Miel. Una figura de carne y hueso que nos conduce por un increíble viaje por las islas con un itinerario fantástico.

Algunas veces en La Literatura la vida del hombre y la de los protagonistas se entremezclan, se enfrentan a problemas similares, conviven. En “La cometa de miel” se ha dado este proceso, el escritor hace resurgir de una manera fortuita personajes célebres de nuestra cultura, príncipes y princesas guanches y los junta. Deja que lleven las riendas del argumento. Establece una relación enigmática. Recrea una correspondencia.

Me comenta Pablo Sabalza, autor del libro que el proceso de creación surgió a través de los sentidos. Visitó los lugares, los estudió, los almacenó en su memoria para después evocar no la vivencia en sí, sino el recuerdo, la ensoñación. La cotidiana experiencia. En definitiva en este caso el “yo” que ha vivido y ha imaginado lo cuenta.

“La cometa de Miel”, editado por Anroart, en menos de un año ha llegado a su tercera edición. Es un libro sugerente y divertido que aprovecha el elemento mágico que poseen las islas, utilizando técnicas que me recordaron “El mundo de Sofía” de Jostein Gaarder. En este caso nuestro autor recurre a signos, mensajes disfrazados y a símbolos donde late el enigma.

Pablo Sabalza nacido en Pamplona y hoy afincado en Gran Canaria, es un joven con una mente sensible a quien desde sus tiempos de niño le gustaba tener entre sus manos un libro de aventuras. Abrir la ventana de su casa y volar con Peter Pan y Campanilla por tierras imaginarias, girar y girar por el Universo y observar todo con atención.

Curioso, le encanta patear los lugares, dejarse llevar por su entusiasmo y descubrir las historias que surgen de los volcanes y de las brumas, de los aspectos desconocidos de las islas.

En una palabra “La cometa de Miel” es un libro en el que puedes bucear y encontrar sorpresas. Una historia con ecos de tradición oral que te mantendrá enganchado por un largo tiempo. Una novela que nos muestra la alentadora juventud y vitalidad del autor.

Autor: Rosario Valcárcel

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La banda de música de Los Llanos de Aridane.

La música es la forma más bella de lo bello
José Martí


La forma de mi vida actual está, ciertamente determinada por mis raíces, por mi infancia.

Por mi abuela María de Las Casas, la telegrafista de Los Llanos de Aridane, por la Plaza de España, por una pequeña pendiente, una especie de tobogán por donde los niños nos deslizábamos entre sus laureles de Indias, por el recuerdo de la recogida de las almendras. Por la Banda de música que tocaba con brío melodías clásicas, famosas zarzuelas, canciones folclóricas.

La Banda, compuesta por virtuosos profesionales, estaba invitada a todas las fiestas y funciones públicas. Con sus alegrías y sus tristezas como una madre amorosa, siempre supo hacerse un hueco.

Por aquellos años sesenta yo era una adolescente y junto con mis amigas nos acercamos a la Plaza. Debía ser Viernes Santo en el valle de Aridane, cuando escuché por vez primera la Marcha Fúnebre de Chopin, era una de sus interpretaciones clásicas, a mí me pareció una celebración a la vida. Las calles alrededor estaban llenas de gente, paseaban muy emperifolladas, estrenando sus ropas. Me sonreían.

La chiquillería corría de un lado para otro, se agitaba. Los mayores reservaron con antelación los mejores sitios, permanecían en silencio, emocionados se les humedecían los ojos. La Banda lo controlaba todo y nadie hubiese podido negarlo, no hubo cosa más bella que aquel momento. Desde la Cumbre descendía un aire frío, un olor a humedad, la Plaza estaba empapada. Y yo pensé en los signos de la muerte, en que la eternidad quizás se parezca a la vida. Entonces sentí que la Naturaleza se sacudía. La música la abrazaba.

Más tarde en mi casa intenté canturrear el concierto sin que nadie me escuchara. Siempre desafiné, el canto ha sido mi asignatura pendiente, hasta tal punto que en el Bachillerato marcaba de memoria el compás, movía las manos mientras cantaba las notas: do re, mi, fa, sol, la si, do… Esas cosas estaban fuera de mi alcance.

Han pasado muchos años desde que se creó la Banda de música de Los Llanos de Aridane. Han pasado por la España de los tiempos difíciles, por la España en que la gente vivía trincada. Pero gracias a la generosidad del pueblo, a suscripciones anónimas, ayudas municipales y sobre todo a un grupo de vecinos aridanenses pudieron adquirir instrumentos, formar una institución y permanecer viva durante tres siglos.

El 29 de abril del 2008 la Corporación Municipal aprobó por unanimidad concederle la medalla de oro de la ciudad a la Banda de música coincidiendo con su 150 aniversario.

Hoy, un año más con motivo de las Fiestas de la Patrona del valle de Aridane se felicita a su Banda Municipal de música y yo me vuelvo a estremecer al acordarme de las notas de la Marcha Fúnebre de Chopin.

Autora: Rosario Valcárcel

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Latidos del Alma

En Tara no hay sobresalto
Centro de un reino de Tamarán
Pero llega la conquista
y enmudece su cantar.
Margarita Ojeda



En este momento La Humanidad no goza de buena salud, vive angustiada por la técnica, la crisis económica y los titubeos del dinero. Las guerras sin sentido, el espíritu de competencia y la indiferencia. Se encuentra preocupada por las injusticias, el cambio climático y el consumo desorbitado. Ansiosa por conquistar las estrellas.

Pero a pesar de ese destino inevitable, de los acontecimientos sociales envueltos en la eficacia y las zozobras, la reflexión poética se abre paso, vuela, hace sonar su voz desnuda, deja atrás el mundo entero, nos conduce hacia lo desconocido, dulcifica la vida y aparecen dos nuevos libros de Margarita Ojeda García: “Latidos del alma” de ediciones Puente Palo con unas bellas ilustraciones de Isabel de la Llave, y Corazón y Vida” también con ilustraciones a todo color del pintor Felipe Juan.

Con palabras vivas y sinceras Margarita rebusca en el fondo de su alma, entra de lleno en tanteos humanos, adopta la lengua del poeta, escucha los latidos de su alma, el sentido de su vida y nos invita a compartir el viaje candoroso de lo imperecedero.

Son libros que describen los sueños, acarician recuerdos, el susurro y la reflexión. El desconcierto de la inocencia. Fueron presentados el pasado día 28 en el Círculo Mercantil. Un acto emotivo acompañado por dos cantautores: Jana Monzón y Jorge Santana, un acto lleno de palabras vivas y sinceras, coordinados por la periodista Lourdes Naranjo Ojeda, hija de la poeta.

La voz de Margarita surge cuando ve la televisión, las noticias, mientras se mueve por la casa. Se evade busca la belleza en su soledad, en la ternura, en lo poético. Nos comunica sus anhelos y sus ensueños, el amor filial, el de sus padres, los golpes de la vida. Su pasado evocador.

Y como buena romántica se zambulle entre las nubes y baila con las mariposas. Aborda de una forma casi ingenua, la ternura y la fascinación por el mar y por el mundo de los hados. Cae en la excitación de lo cercano, en el cariño que la rodea, en lo autóctono, en el timple y en la guitarra. Alcanza su grandeza.

Su palabra es directa, sencilla. Suena llena de intención. Se inserta en la tradición, en la historia de los pueblos que sufren, ideas sobre el dolor, la injusticia y la muerte.

Africa se muere de hambre
A los buitres en la penumbra
Le llega el olor a los muertos
Cayucos en la deriva.

Y sobre todo indaga en ese pasado feliz del que hablaba Pessoa.
Estos libros de poemas son el testimonio de una mujer sensible que se emociona y sueña.

Autora: Rosario Valcárcel

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Mokhtar

¡Oh, mar!
dame tu mano derecha
para que transitemos
el redondo planeta
hacia cualquier mar.
Abdelkrim Tabbal

Es moreno no muy alto y tiene los ojos grandes.

Se llama Mokhtar y está trabajando en una peluquería de Siete Palmas, haciendo las prácticas de sus estudios. Hace un mes cumplió los dieciocho años.

Yo nunca lo había visto, por eso al entrar en el Salón me sorprendió que saliera a recibirme. No sabía lo que pasaba, sólo pensé que quizás la antigua propietaria habría traspasado el negocio.

¿Qué se va a hacer?

Me preguntó. Lo miré un par de veces antes de contestarle. Luego me colocó una bata, una toalla sobre los hombros y empezó a inspeccionar mi cabeza con sus ágiles dedos que no se detenían, mientras yo le explicaba que quería renovar mis mechas. Luego se produjo un silencio.

Cuando ya tenía preparado el tinte aparecieron mis peluqueras de toda la vida. Me sentí aliviada. Él se quedó cerca observando como Yaiza deslizaba el pincel sobre mi cabello, mientras Maricela, la dueña del negocio le daba instrucciones. Yo lo miraba por el espejo una y otra vez, reparaba en todos sus movimientos, en como iba vestido. Pensé un montón de cosas. Estaba desconcertada, extraña y no sé por qué quise saber algo de él, así que me incliné y le dije:

-¿Cómo llegaste a esta isla?

-Vine en una patera en el 2007, el 18 de enero.
Sorprendida, me giré y le miré de frente. Sentí una mezcla de emoción y de respeto.

Mokhtar me contó que su viaje duró cuatro días. Fue una aventura terrible, decía -mientras sondeaba en su recuerdo- navegábamos sobre un mar inmenso, sentados sin poder movernos, apretados y manteniendo el equilibrio cuando las olas parecían que nos iban a envolver y el viento empujaba la patera. Cuatro días sobre un mundo misterioso y desolado, sobre la gran manta del océano cubierta por un halo de niebla. Me daba mucho miedo. Me acordaba de que no sabía nadar.

Los más viejos establecieron turnos, continuó. Guardias de día y de noche para que los cuatro menores achicáramos el agua que entraba en la patera con garrafas. Hubo un momento que casi se hunde. Fue horrible. Me mareaba, vomitaba, sentía que se me iba a arrancar el cuerpo.

Mokhtar gesticulaba con las manos para explicarme que estuvieron a punto de hundirse, mientras ordenaba los productos de la peluquería. A mí se me escapaba alguna palabra por el ruido de los secaderos. Luego añadió con una sonrisa triste:

-Mientras dormitábamos los compañeros se robaban unos a otros los tesoros que guardábamos en las mochilas, en la mía había unas zapatillas deportivas, un chándal y un bocadillo, todo desapareció. No alcancé a comer nada.

De pronto un barco se nos acercó con sus luces encendidas, el mar retumbaba y nos angustiamos, creíamos que el océano nos iba a barrer, a engullir. Por instinto me agarré fuerte, me pegué a la patera. Creí que todo se iba a desvanecer y dominado por el pánico me puse a rezar. El patrón nos alejó, corrimos un gran peligro. Mokhtar no paraba de hablar, recordaba muy bien el viaje. Parecía una historia dentro de otra historia, sin puntos ni comas. Yo cada vez me sentía peor.

Mi padre me dijo que el marcharme de Marruecos era insensato, agitaba la cabeza de forma negativa. Me recordó que hacía unos días había naufragado una patera donde iba un primo mío, añadió que todos habían muerto. Me quedé helado. Él deseaba que me hiciera policía que me hiciera un futuro allí. Yo tenía claro que no podía seguir su consejo. Vivíamos cerca de Sidi Ifni en un pueblo donde se hace aceite que llaman Argan, es un aceite que lo hacen los bereberes. Pero los Ait Baamran tenemos problemas, estamos marginados. Es difícil vivir con el olor de la pobreza. A pesar de ser como otros de carne y hueso nos han olvidado. Pedí dinero a toda la familia y poco a poco reuní los quinientos euros que necesitaba para embarcar.

Una noche sin luna llegamos a un lugar muy pequeño, a la isla de La Graciosa. Mis amigos y yo, asustados, nos tiramos al agua y no nadamos, corrimos. Mouloud se partió una pierna al tropezar con unas piedras afiladas. Los demás se escondieron, querían escapar. Nadie nos esperaba. A mí me parecía que la isla daba vueltas. Me extrañó que hiciera mucho frío. Cerca de la playa nos encontramos con un señor, estaba en la puerta de su casa con unos perros. Nos dio unas mantas y comida y luego nos preguntó si quería que llamara a la policía. Nosotros sabíamos que eso era lo mejor. Yo tenía dieciséis años y mis amigos eran aún más pequeños. Me dolía la cabeza, el cuerpo lo tenía colorado, me ardía.

Pronto llegó la policía, la ambulancia y nos trasladaron a comisaría. Por la tarde nos subieron en un barco rumbo a Lanzarote, llegamos a Playa Honda. Allí asistimos a revisiones médicas, nos sometieron a pruebas óseas. Pruebas y más pruebas. Luego nos ubicaron en celdas y nos dieron de comer un bocadillo de pavo con queso amarillo. Como no sabíamos lo que era, lo tiramos, sólo comimos el pan. Yo soy musulmán.

Unos días más tarde nos subieron a bordo de otro barco, llegamos a Gran Canaria. Durante dos años he permanecido en Centros de Acogidas para menores. He estudiado en Centros educativos, he aprendido muchas cosas, y en los talleres hice un curso de Peluquería.

Pero al cumplir los dieciocho años, añadió Mokhtar, El Gobierno español me ha dado un plazo de tres meses para arreglar mis papeles, para por fin poder trabajar y mandar dinero a mis padres. Regularizar mi situación. Pero en tan poco tiempo es tan difícil como que haga un viaje a la luna. Sin embargo he tenido suerte mi maestra habló con Maricela, y ella se ha convertido en mi hada madrina. Ahora vivo en su casa, hago las prácticas de mis estudios en su Salón y pronto tendré mis papeles en regla. Tendré la recompensa por todo el sufrimiento. Podré ir a ver a mi familia sin que me detenga la policía.

Ya hace algunos días que fui a la peluquería y admito que estoy deseando volver para hablar con Mokhtar, para escuchar sus aventuras, sus secretos. Los secretos y las penalidades de los miles de jóvenes que llegan a nuestras tierras en una patera.

Autor: Rosario Valcárcel

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Bendita Crisis


No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y
las ideas pueden cambiar el mundo…

De la película “El club de los poetas muertos”



Dicen algunos psicólogos que el ser humano necesita momentos de crisis para poder llegar al estado de ánimo que llamamos felicidad.

La actual dificultad financiera ha puesto en peligro puestos de trabajos, ahorros, el desconcierto y la regresión. La estabilidad del hogar, el sustento diario. Ha supuesto para muchos algo parecido al Fin del Mundo. Sin embargo le ha brindado a Clara Isabel Hernández la posibilidad de sondear en sus propias emociones y crear una obra que titula “Bendita crisis”. Una historia real escrita al modelo norteamericano donde nos ofrece fórmulas y pasatiempos para vivir de verdad, para ensalzar el tiempo, un tiempo que ha de ser vivido para las cosas grandes y las pequeñas.

Una obra que expande la conciencia individual, suscita ideas nuevas y tal vez como me confesó la autora pueda ayudarnos a mejorar nuestras vivencias cotidianas.

Para Clara Isabel la crisis es una palabra casi mágica, que tiene el poder de hacernos reflexionar sobre ese conocimiento romántico y primario que todos poseemos, ese conocimiento primitivo que nos servirá para vivir sin agobios ni presiones. Frenar, modificar y controlar nuestros hábitos y si somos capaces de trazarnos un plan cambiar el mundo.

“Bendita crisis” es un texto breve, aleccionador y refrescante. Intenta redescubrir matices trascendentales del verdadero sentido de la vida que quizás hemos olvidado. Es un ligero ensayo fácil de leer que no pretende ser un manual, ni un tratado sobre economía, ni sobre el medio ambiente, pero sí se plantea una existencia casi idílica que deslumbra por lo sencillo y certero, por el conocimiento que la autora tiene sobre el comportamiento humano, de aquellas épocas pasadas en que los tiempos eran aún más difíciles. Sobre los valores tradicionales.

“Bendita crisis” es el primer libro de Clara Isabel Hernández Cabrera, pero ya ha demostrado su habilidad para transmitir un mensaje, desarrollar una prosa ágil con argumentos sencillos.

Clara Isabel es una amiga que posee una mente sensible y lúcida. De esas amigas de siempre con las que has compartido anécdotas tristes y risueñas.

Una amiga que desde muy pequeña estaba convencida que las palabras y los sueños pueden cambiar el mundo.

Autora: Rosario Valcárcel

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Julia Gil, Ciudad de Espuma


Mar sin límites, remoto,
airado, turbio, violento,
amado mar de mi vida
y de todos mis recuerdos.

Arturo Maccanti



Cuando vi la portada del precioso libro de Julia Gil y leí su título “Ciudad de espuma”, me trajo a la memoria aquellos cuentos de Hadas que leíamos en la infancia, aquellos cuentos que hablaban del padre Neptuno, de caballitos de mar y de sirenas.

Me acordé también de mi niñez, de nuestra inocencia ante aquel mar que se quedó con nuestros sueños. De las olas del Pino y de las espumas entre las rocas, de los días que construíamos castillos o pretendíamos desenterrar tesoros.

Al leer “Ciudad de espumas” noté la cercanía de la poeta, sentí que caía bajo su magia, que me acercaba a sus emociones. Noté fluir esa corriente que ella sabe crear entre el narrador y el lector. Y sentí la emoción que lo sostiene y lo alimenta, el canto a las cosas pequeñas, a los olores, a los sonidos que se quedan en el camino. A ese refugio al que todos terminamos volviendo, a la memoria. Al manantial interior.

Julia Gil nació en Santa Cruz de Tenerife y estudió Filología Románica en la Universidad de La Laguna. A los 24 años entró como profesora interina en el Instituto de Santa Cruz y en el año 1963 obtuvo la oposición de Agregada de Lengua y Literatura Española en Jaén, donde preparó la Cátedra que ganó en 1967. Pasó por Las Palmas y dio clases en el Instituto Tomás Morales, volvió a Santa Cruz de la Palma y al año siguiente retornó definitivamente a Tenerife.

Escribe una poesía de trato directo, con un lenguaje aparentemente espontáneo, descriptivo y emocional pero con una voz crítica ante las aberraciones urbanísticas y la destrucción del paisaje. Ha publicado libros de poemas “Tiempo de pasión. Tiempo de destrucción”, “Grabados en mi infancia”, “Vuelo, posada, remanso”, “De olvidos y de existencias”. Así como la novela “Como tú eres así”.

“Ciudad de espumas” contiene una bella colección de imágenes, fotografías tomadas por la propia autora, con gran capacidad de ensoñación tanto que podemos decir que las fotografías no sólo acompañan al poema sino que forma parte de él.

Sebastián de la Nuez que prologó este libro señala “tienen las poesías de Julia Gil elementos narrativos y descriptivos integrados en un monólogo interior que apresa la intimidad y la complejidad de la vida (…)Y es cierto porque Julia se inserta en las historias de los pueblos, concretamente en éste poemario se mete de lleno en la ciudad del Puerto de la Cruz y al igual que los juglares nos cuenta cosas sobre la realidad insular, los errores urbanísticos, la belleza y la destrucción del paisaje.

Así lo vemos en el poema titulado “PLATANERAS”

Desde mi cueva todavía puedo
sobrevolar un campo de plataneras
-con palmeras y una hermosa araucaria-
flanqueado cada vez por más duplex.
Cada día se pierden
espacios de alma verde.
la misma enfermedad urbi et orbe.
Dicen que la reproducción se ha congelado
y que el turismo se bloquea
pero van germinando construcciones fantasmas
que quizás cualquier día
nos sepulten a todos…. seculorum.

Estamos ante una poesía que registra emotividad ante la naturaleza asediada. La mirada melancólica sobre el pasado que ya no volverá a ser, nos deja poderosas descripciones llenas de sensualidad, tal como apreciamos en el poema titulado PHOENIX CANARIENSIS:

Qué feliz la palmera
entre su esbelta soledad
sus brazos curvos recibiendo
emisiones doradas, enredando
brisas secretas barajando
con sus sensibles uñas
temperaturas digitales
vibrando y trasmitiendo
por encima del mundo
con su melena esférica
la sensación de plenitud.

Así se expande
hasta mi taza de café.

La ciudad del Puerto de la Cruz es una muestra del turismo en las islas. Enclavada en el prodigioso valle de la Orotava, ante el que se arrodilló Humboldt en 1799, padece hoy los efectos de la invasión turística de los últimos años pero la poeta ha rescatado el aroma y reconstruye los espacios que aún deambulan por su memoria.

Lo vemos en su poema BUSCANDO ALOE nos dice:

…Voy paseando entre esculturas vegetales.
Voy palpando estrelitzias.
Voy recorriendo laberintos
catedrales de verdes cabelleras.
Merodeando espinas
Respirando penumbras.
Soñando en los nenúfares…

Quiero terminar diciendo que “Ciudad de espumas” es un conmovedor homenaje al “Puerto de la Cruz”, que la autora ha dedicado al pasado, a un pasado que intenta retener con la voz de su recuerdo, quizás para revelarnos las cosas y los seres que ama.

Autora: Rosario Valcárcel

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La bendición de Benedicto XVI


Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra
edificaré mi iglesia.
Mat. 16, 18



El amor entre las personas no es fácil. Y para que crezca necesita apoyo, reciprocidad. Mimarlo y, como dicen muchos, echarle agüita para que eche raíces…

Faltaban pocos minutos para los doce. Nos acercábamos a la Plaza de San Pedro, y mientras caminaba por la ciudad del Vaticano fijaba la mirada en los puestos ambulantes, en las tiendas de los alrededores donde venden estampitas de santos y más santos, angelitos y vírgenes, iconos y hasta portales de Belén. Había un gran jolgorio.

Al llegar a la Plaza de San Pedro, las fuentes bulliciosas compartían el momento con el Obelisco, con las columnatas rematadas sobre las que se asientan más de cien santos. Con grupos de niños adoctrinados, algunos pertenecían a grupos de boy scouts, otros a colegios, iban uniformados y llevaban unas boinas de tonos vivos que los distinguían. Gente de todas las edades habían recorrido largos caminos para escuchar al Santo Padre, con banderas de diferentes colores. Me alegré al ver varias de España.

Alrededor la belleza que propició el Papa Julio II, el papa que ordenó a Miguel Ángel los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina, el que quiso devolver a la Iglesia su poder y su belleza o según dicen las malas lenguas superar al papa Borgia, su antecesor. En una de las pancartas se podía leer:

-Sulla Tua Parola getteremo le reti.

Todos esperábamos ansiosos la bendición de Benedicto XVI.

Y sin querer me acordé de Juan Pablo II, aquel gran hombre que actuaba con la emoción, que tenía una mirada que tocaba la voluntad.

Un chico al lado mío hablaba por el móvil:

-Una experiencia interesante.

Le decía a su novia o tal vez a su madre. Y de pronto desde la segunda ventana, de la derecha del Palacio del Papa, comienzan unos movimientos, se coloca un estandarte. Todos aplaudieron excitados, deseosos de ver lo que iba a ocurrir.

Los niños dejaron de jugar y cogidos de la mano empezaron a rezar. Se escuchaban diferentes idiomas al mismo tiempo. Yo entendí algo sobre la gloria de Dios, sobre la Felicidad y la Familia.

Por fin apareció el Papa con los brazos abiertos, afable, cercano. Todos gritaban su nombre con gran convicción, agitaban su manos como respondiendo el saludo. Él subía y bajaba el tono de su voz, sonaba dulce y a lo lejos parecía que sus ojos buscaban las miradas. Escuchaba con atención cada palabra y poco a poco aquel acto me produjo una gran impresión. Expresó su preocupación por las víctimas del hambre, las injusticias y las violencias que golpean a los niños en África, el continente que iba a visitar en unos días. Una visita que al final terminó enlutada por la muerte de dos chicas angoleñas, unas horas antes del encuentro con los jóvenes.

Confieso que nunca me ha gustado el aspecto de Benedicto XVI, también es cierto que alcanzar el carisma de su antecesor era difícil. Me parece un hombre sin alma, despojado de gracia como si le costara sonreír. Un hombre poco afortunado, con un equipo que ha decepcionado a muchos. Un hombre intransigente y envuelto en críticas, últimamente por sus alegatos desafortunados sobre el preservativo. Siempre en el ojo del huracán como si el Espíritu Santo lo hubiese abandonado.

Invoca a María con palabras en latín. Se escuchan voces cantando mientras da la bendición. Yo sacudí mis manos igual que si estuviésemos manteniendo un diálogo y en silencio y con los ojos llorosos, a solas conmigo pensé en las cosas serias de la vida, en lo que simboliza. Él terminó dando las gracias en varios idiomas, parecía sentir un gran afecto por todos nosotros. Los fieles no dejaban de exclamar su nombre, de entonar canciones, de aplaudir.

Estuve un buen rato sumida en pensamientos, en mi infancia y en las enseñanzas religiosas de aquellos días.

Autora: Rosario Valcárcel

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Los Caminos del Agua

…El agua continúa con sus trabajos.
El oficio de golpear la madera
que cruje bajo mi piel
en las esquirlas de una soledad dilatada
y yo me aferro a la madera
como un clavo ardiente
que me salve
entre oraciones y suspiros.
BERBEL

A veces la vida y la poesía se juntan, se hacen preguntas se entremezclan de tal forma que se hace difícil distinguir donde termina la existencia y donde comienza la lírica.

En “Los caminos del agua” Berbel nos descubre el mar que nos estremece y nos hace tiritar de emociones. El mar que simboliza la mortalidad y la esperanza, el mar que acoge el sueño y el aliento de una nueva vida. El viaje. La memoria colmada de momentos.

Toca los temas eternos de la existencia, las peripecias de la inmigración, el terror y la amargura de esos hombres y mujeres despojados del calor familiar que buscan silenciosos un camino entre las olas, entre los fantasmas de la oscuridad del océano.

Le grita a las verdades y a los sentimientos, a la violencia y a la muerte cotidiana pero sin desesperación ni desaliento, quizás porque como poeta presenta las cosas como debieran ser y no como son. Y aunque mezcla y armoniza la verdad con la realidad su poesía huye del mundo, se refugia en la niñez. Se sumerge en el universo de los cuentos, en las esencias, en los ecos y en el color. En el movimiento que coordina con tanta exactitud como las estrellas del Universo.

En “Los caminos del agua” sus versos se deslizan, dan vueltas, cantan, juegan al juego de la música y los sonidos. Convierte el ritmo en imágenes poéticas, desentierra tesoros y hace magia del drama. Sabe contarlo.

El lenguaje en muchos de sus poemas se hace melodioso, reiterativo:

Aila aila aila aila ailaaaaaaaaaaaaaa
Adel viene de la lluvia.
Conoce sol, viento, tierra.
Adel viene de la lluvia.
Allí fue por tiempo, por tiempo.
Aila aila aila aila ailaaaaaaaaaaaaaa

Otras veces busca la razón y la emoción, el entorno del ser humano, su comportamiento, sus voces:

Remángate el alma, Khadí,
Nos seas flojo, anda.
Ponte en pie y ve en busca del grano.
Abre tu corazón a las aves y aprende,
Ellas ya amanecieron.

Berbel es además narradora, pintora, ceramista, ilustradora, fotógrafa, directora y guionista de cine, pero sobre todo es una mujer sensible, con una ternura que se desborda de una forma espontánea en sus versos, en su poesía.

“Los caminos del agua” forma parte de una colección que ha sacado recientemente Ediciones Idea llamada El Mirador, cuyo objetivo es propiciar un encuentro intergeneracional de poetas contemporáneas. La directora de la colección es la escritora Elica Ramos.

Autor: Rosario Valcárcel

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Mary

Pero un día tendré un discípulo
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto
distinto de mí y de todos; él mismo
y me guardará respeto y cariño.


Brindis de Gerardo Diego.


Yo, al igual que La Bella Durmiente, estaba afligida por no tener una hija al día siguiente de casarme. Tomaba todos los brebajes que me recomendaban, hacía peregrinaciones, votos y promesas sin que se vieran cumplidos mis deseos.

Deseos que ya habían comenzado siendo una niña cuando jugaba a las mamás con mis muñecas, cuando las arrullaba con pasión maternal, cuando hablaba con mi novio del futuro. Sí: soñaba con la gestación, la educación, la nutrición, en cómo vestirla y a qué colegio la llevaría. Pero mis deseos no se cumplían.

Por aquellos días me recomendaron una modista que confeccionaba trajes de novia, saltos de cama, trajes de noche. Era muy popular y yo, que era muy presumida, me sentía como loca en su casa, en aquel ambiente creativo entre tejidos, maniquíes, tijeras y máquinas de coser hasta tal punto que todas las calles de la ciudad me llevaban hasta su taller. No sé si era porque era un mundo de ilusión o porque allí vivía una niña menuda y tierna. La llamaban Mary.

Esa niña pronto reparó en mi presencia, me miró recelosa con sus grandes ojos negros y su gesto pícaro. Yo tenía dieciocho años, ella seis y una mirada dulce; era la clásica criatura tímida que te observa en secreto, sin levantar los ojos del suelo como con vergüenza espiaba cada uno de mis movimientos.

Pero según pasaban las semanas, ya no me rehuía, parecía que me estaba esperando, empezó a hacerme señas, a mirar sin pestañear. Se hizo habladora, sonreía con complicidad y en mis visitas al taller se ponía a hablar de sus padres, de sus hermanos, de sus amigas. Intentaba contarme una cosa y otra, lo que había ocurrido durante esos días. Yo, embelesada, no perdía una palabra de lo que me explicaba, estaba presa de su encanto. La besaba, me sentaba junto a ella. Me acostumbré a la casa, a su compañía.

Y, como si me perteneciera, con gran euforia la llevaba al colegio donde trabajaba, traté de cuidarla, de enseñarle cosas, de llevarla de aquí para acá. ¡Ironías de la vida!, pensé que podría hacerla más feliz cuando era a mí a quien le latía el corazón.

Sin saberlo, ella modificó mi destino, alimentó mi sueño.

Entre nosotros se produjo una alquimia perfecta. En mi alma se sucedieron cosas intensas, la esperanza de que algún día tuviera una niña como ella.

Han pasado muchos años y aunque el destino pocas veces nos volvió a juntar aún escucho el eco de aquella alegría mía, el primer encuentro. Momentos que estoy convencida que suceden sólo una vez en nuestra existencia. Sin embargo no siento nostalgia, quizás porque me ha bastado saber que no fue un sueño, que llegó como un regalo que la vida eligió para mí. Yo lo recibí con los brazos abiertos.

Pero hoy no sé por qué me he acordado de Mary, me he estremecido. He retornado como una sonámbula a los recuerdos, he caminado entre los materiales sueltos de la memoria como si el tiempo no existiera y he corrido en su busca para abrazarla contra mi pecho igual que cuando no tenía hijos. Entonces me ha saludado de lejos con sus ojos grandes, brillantes y su pelo negro y comprendí que su mirada no había cambiado, que nunca cambiaría.

Comprendí que no se ha llevado consigo esa mirada. Aquella mirada que sí me pertenecía.


Autora: Rosario Valcárcel

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Nasija

Me gustan los colores vivos, los que alegran la vida, los colores intensos. Quizás aún no los reconozcas, quisiera enseñártelos pequeña, si pudiera…
Nasija.


Me interesa mucho las historias de las mujeres, de las mujeres de mi familia, de las mujeres de mi isla, de las mujeres en general, porque nacer mujer supone todavía vivir con limitaciones, sobre todo si has nacido en algunos lugares de África.

Nasija fue creada a partir de una de ellas.

Guillermo Ríos dirige su corto cinematográfico Nasija y nos relata un viaje a lugares cercanos e inquietantes, un viaje al interior de la vida de una joven que nació en una aldea de un país del África subsahariana. De una mujer que a través de un monólogo, una conversación con su hija, va contando su historia, su vida. Y la compara con los colores del arco iris, con su existencia dolorosa, con la incapacidad que siente frente a su destino.

Relata el camino de una joven madre huida, perseguida, sentenciada por el hombre rico a la lapidación, al camino del sufrimiento, de la sangre que para muchos es la esencia de la vida otorgada por los dioses pero para ella es el camino de la muerte. El color del dolor.

Una película que en nueve minutos condensa la senda de muchas africanas, lo que deben soportar. Sus últimos pensamientos son para su madre y su hija. Un himno de amor, del amor que una madre siente por su hija, con la que no podrá jugar, ni compartir la luz de la tarde, ni enseñarle a ordeñar vacas, ni contarle cuentos. No podrá protegerla de los hombres, de los casamientos concertados, del repudio, de la ablación, de la pobreza, de la lapidación, de la falta de libertad.

Guillermo Ríos rueda su película en la isla de Tenerife en un paisaje austero, delicado con tierras rojizas y llama la atención por su parecido con el color de nuestro continente vecino. Algunas tomas son muy cercanas y surgen de la observación de lo cotidiano, planos pulcros sobre el maltrato físico y psicológico al que es sometida la mujer en algunas culturas africanas por ir en contra de las normas.

Nasija es más que una película. Es un poema de amor donde el espanto de la realidad se entremezcla con la lírica. Con una buena interpretación de la senegalesa Madeleine Ditta que con sus ojos grita, busca una respuesta.

Las voces se escuchan en lengua yoruba con resonancias y con ritmos, un sonido que emociona y que va acompañado con los subtítulos en español.

Guillermo Ríos Bordón nos acerca a un tema social producido por Ríos TV y ganador del 22 Festival Internacional de Cortometrajes de Berlín, durante la décima edición. Ha obtenido también más de sesenta premios nacionales internacionales. No ha parado de recibir premios. Lo pueden visualizar desde este espacio. Se los recomiendo.

Espero y deseo para el Año que está a punto de comenzar seamos más solidarios con las mujeres y los hombres que sufren, que de una vez por toda nos quitemos el velo para respetar las tradiciones, para ayudar a la marginación, a los que sufren. Espero y deseo que no olvidemos que la discriminación entre los seres humanos por motivos de raza, color u origen étnico es un atentado contra la dignidad humana, una violación contra los derechos humanos. Espero y deseo que entendamos que la crueldad no tiene religión, ni cultura ni raza que luchemos por ayudar. Espero y deseo que consigamos un mundo multicultural mejor.

Autor: Rosario Valcárcel

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El vuelo del guirre

…Cuando sienten que van a morir vuelan alto
en círculo y aparecen en el cielo. Por eso no
verás guirres muertos…


diálogo de la película El vuelo del guirre




Siempre ha habido muchas razones para viajar.

Algunos como Marco Polo iban en busca de aventuras, otros para gozar de la vida, o del conocimiento como Ulises, y muchos querían ir al encuentro de nuevos mundos. Pero miles de canarios tuvieron que emigrar en busca de fortuna de una solución a las penurias de las islas: la sequía, el hambre y la falta de trabajo. Para encontrar una vida mejor. La libertad.

El vuelo del guirre es una película dirigida por los hermanos Ríos que muy bien podría estar inspirada en un hecho real. Comienza con un viaje, el viaje de vuelta de Benigno, de Venezuela. Un emigrante que retorna a Canarias tras cuarenta años de exilio voluntario, disuelto en el silencio más absoluto. Al llegar se encuentra con una serie de conflictos, con una sociedad diferente a la que dejó atrás. La interpretación de Carlos Álvarez Novoa es excelente.

Describe la película un hecho social, una dolorosa circunstancia que se repitió en muchas familias, al mismo tiempo que nos revela el alma de un hombre que tuvo que alejarse y que no dio señales de vida a nadie, que guardó su paradero en secreto y que ahora al volver evoca imágenes, recuerdos de demonios que cohabitan con él. Una luz que lo despierta en la oscuridad.

El vuelo del guirre nos muestra el amor y el desamor, la búsqueda de comunicación. El amor de su nieto Zeben, un adolescente con una mirada de frescura y esperanza ante la figura del abuelo que personifica para él la sabiduría, su descubrimiento de lo universal. Sorprende el trabajo lleno de fuerza del nieto representado por el televisivo y cantante Adrián Rodríguez.

Y el desamor de los hijos un varón y una hembra llamada Lina con una Isabel Prinz espontánea que borda su papel y comprende, junto con el personaje de Mapi Sagaseta, que la perfección es inhumana.

Buenos primeros planos, imágenes y gestos de sorpresa y venganza de unos protagonistas atormentados por la ausencia paternal, por el sufrimiento de la madre abandonada. Bellos planos generales de paisajes, montes y lavas de Gran Canaria y Tenerife: islas verdes entre la inmensidad azul.

Una película en la que no faltan los símbolos de una vida, el despertar de la memoria plasmado de una forma emotiva, en la llamada tierna que el abuelo y el nieto a duo, hacen al guirre, al recuerdo, al hombre de campo dedicado al cultivo del plátano o al cuidado de los animales y que ahora ha dado paso a la siembra de apartamentos.

A Santiago Ríos le gusta siempre hacer referencia a la metáfora para mostrar el archipiélago canario que ya no es, al buitre que casi ha desaparecido en las islas.

Lo cierto es que El vuelo del guirre está lleno de similitudes entre el hombre insular y el alimoche, esas aves que algunos días soleados se dejaban ver alegres en sus vuelos nupciales. A ambos el destino los ha llevado a la emigración, al silencio y a veces a ser seres poco sociables, desconfiados.

Teodoro y Santiago Ríos dirigen un cine con un halo de compromiso social, temas envueltos en la emigración de los canarios hacía el continente americano: Cuba y Venezuela. Con El vuelo del guirre y los anteriores títulos Guarapo y Mambí completan la trilogía.

Una historia llena de humanidad, triste pero contada de una forma alegre con la personalidad del acento de las islas y la música de Benito Cabrera. Y un arroró final que te asoma una sonrisa maternal, la emoción que fluye cuando un trabajo está bien hecho. ¡Qué pena que no ha sido estrenada en todas las islas ni en la Península como se merece!

Autor: Rosario Valcarcel

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El Secreto de las Cartas de Piedra… y otros cuentos de Artenara

Y he recordado…
El breve rincón de un pueblecillo…

De Las Rosas de Hércules de Tomás Morales.






Cuando recuerdo los libros de cuentos de mi infancia evoco historias ficticias que se desarrollaban en espacios maravillosos, con lagos y montañas, vegetaciones verdes, cascadas y animales fabulosos.

Pero hoy no les voy a hablar de Andersen ni de Perrault, hoy les voy a hablar de una escritora que ama su tierra, que ha escrito su primer libro: El Secreto de las Cartas de Piedra…y otros cuentos desde Artenara, un libro de relatos que recrea los paisajes de Artevigua como ella llama en este libro al pueblo de la familia de su madre, a Artenara.

Describe en el libro los caminos de su infancia que quizás recorrió y otras soñó entre las superficies escarpadas, riscos y tajinaste, veroles y almendros. Entre los barrancos que la llevaban de la mano en un paisaje que siempre le ha asaltado, por eso junto con su compañero de caminares Pepe Montelongo se deja guiar por senderos, colabora en algunos trabajos de arqueología y publica junto a un grupo de investigadores en la revista Tabona.

Flota en el sol húmedo sobre las nubes, se aferra a las simas y con los ojos muy abiertos vuelve a escuchar la fuerza del horizonte, los ecos de las montañas, de los árboles, del agua y del suelo. Quizás va en busca de sí misma, de su infancia y crea un libro de aventuras en donde los personajes se fusionan con la tierra, lo telúrico, lo misterioso, entre los roques enhiestos y la tempestad petrificada de la que hablaba Unamuno.

Con una prosa poética y una adjetivación expresiva, Pilar Ramos crea protagonistas sencillos, naturales. Un mundo fantástico que simboliza la soledad y la incomunicación de algunos rincones de la cumbre de nuestra isla, donde aún palpita la magia, el sigilo, el nacimiento de la vida. Cuentos que entremezclan la realidad y la ficción. Lectura sugerente y reflexiva sobre la Naturaleza que va más allá de los límites de la imaginación.

Pilar es maestra, se dedica a la enseñanza desde hace 22 años y podríamos decir que conoce bien a los niños que conoce bien su infancia. Por eso en El Secreto de las Cartas de Piedra hay niños y niñas, plantas, animales, hadas y brujas. Un timple, el Sol o el Viento, todos habitantes de la Vega de Acusa, de las cuevas del Barranco Grande o de algún rincón que corona la isla de Gran Canaria.

Con espléndidas ilustraciones de Sergio Perera, el libro incluye un CD-audio con temas producidos por uno de los timplistas más importantes de nuestro tiempo, su hermano José Antonio Ramos, fallecido recientemente. Colaboran también en la música Pepe Montelongo, Andreas Prittwitz, Carolina Marrero, Roberto Alemán, Rayko León, Juan Sebastián Ramírez, Larry Jean Louis y la voz narradora de Pilar.

El prologuista José Antonio Luján, cronista oficial de Artenara y catedrático de literatura indica entre otras cosas que la obra tiene un sentido didáctico en el proceso de la narración, que rescata topónimos y nombres de plantas y pone en valor la cultura prehispánica canaria: espiritualidad, creencias. Leyendas canarias: las Harimaguadas.

Edita el libro el Ayuntamiento de Artenara y su alcaldesa, Guacimara Medina lo abre con un reconocimiento. Lo considera un auténtico homenaje a nuestro patrimonio más cercano.

En definitiva Pilar Ramos ha evocado en una prosa poética un pasado feliz, un presente entre estrellas y arco iris, entre el vacío y la historia de las pinturas aún vivas de las cuevas de Artenara. Ha expresado la grandeza de los Secretos de la Vida.


Autor: Rosario Valcárcel

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Pino Ojeda y Juan Francisco Santana

¡Cómo quisiera ser tus pequeñas cosas!
El aire que te roza y te acaricia.
El polvo que te sigue y se te posa…


“Niebla de los sueños” de Pino Ojeda.


Se dice que existen dos formas de conocer la vida de un autor a través de lo que él o ella dice o a través de lo que cuentan los demás.

En este caso Pino Ojeda y nosotros hemos tenido suerte porque Juan Francisco Santana ha estudiado su obra, ha recopilado sus escritos con el temblor del cariño, con un deseo apasionado de comunicarnos sus curiosidades históricas, las anécdotas, las reflexiones. Historias narradas de boca en boca, realidades felices y dolorosas.

Ha construido a través de los años la magia de una mujer polifacética, como él la define en una biografía que titula “Pino Ojeda, pintora y poeta”. Una historia grande porque perteneció a una mujer grande con un registro sentimental, humano e intimo, llena de emociones, de iniciación de la vida.

El libro “Pino Ojeda, pintora y poeta” aborda con un lenguaje claro su psicología su pensamiento diáfano. Diferentes perspectivas, la infancia, su gran pasión por los sueños, las circunstancias que marcaron su vida desde el mismo momento de su nacimiento, de sus padres, los años de la guerra. De aquella época en que las mujeres avanzaban en silencio.

Recoge documentos escritos de amigos, de la amistad que tanto valoraba. Su cariño por Justo Jorge Padrón, por Gerardo Diego, Juan Ismael, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Sebastián de la Nuez, o Gloria Fuertes, entre otros muchos. Y el amor a su marido del que enviudó a los 22 años y siempre guardó en su corazón; destaco este “in memoriam”

Acaso sea el último dijeron
Tus labios temblorosos,
Dejándome sabor de besos rotos….



Quiero señalar también unos versos que Juan Francisco rescata, un poema inédito con registro que roza el erotismo, aunque al final ella siempre fundía la emoción con el sentimiento del amor.

Déjame colgar mi corazón
en un gajo de tu cuerpo
vieja higuera…


El autor nos relata con rigor y sentido del humor diálogos intensos entre él y Pino, entre sus almas. Su recorrido profesional, sus trabajos, sus días de agonía y sus horas maravillosas. Al mismo tiempo que nos va descubriendo sus obras poéticas, cuentos y piezas teatrales, sus trabajos inéditos. Nos relata sus exposiciones no sólo en algunos lugares de Europa sino también en Estados Unidos. Pino fue una mujer que se adelantó a su tiempo, fue valorada fuera de España, alcanzó muchos premios con su obra poética y pictórica. Es merecedora de la perennidad.

Luis León Barreto, prologuista del libro dice: el pecado de Pino fue haber nacido en una época poca propicia, pues a pesar de sus muchos méritos la sociedad patriarcal y machista de Canarias no valoró lo suficiente su poesía honda… ni esa pintura fruto de una ensoñación poderosa que expresa como pocas la fuerza del volcán, la profundidad del mar…

De todas formas a partir de ahora cuando hablemos de Pino Ojeda habrá que referirnos a la biografía escrita con imágenes y palabras de Juan Francisco Santana, profesor de Geografía e Historia y gran conocedor del Pueblo de San Lorenzo, en la que basó su tesis doctoral y lleva mucho tiempo reivindicando su memoria histórica.

Un magnífico documento de ediciones Anroart que contiene un CD de pinturas y fotografías del que debemos estar orgullosos por su técnica literaria porque transmite melancolía y armonía, acontecimientos significativos de la vida de Pino contados con detalle, el goce de los sentidos ordenados con gran belleza, con la estética de su poesía, de su pintura.

www.municipiodeSanLorenzo

Autora: Rosario Valcárcel

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Los Pensamientos

Hay días que quiero huir de mis pensamientos, alejarlos.
Porque los pensamientos se me amontonan a pesar de que trato de seleccionarlos, de simplificarlos, de exorcizarlos. Los escucho a todas horas suspendidos en el espacio, en la inmovilidad.

Y algunas veces siento que a hurtadillas cuando no estoy alerta, esas ideas me persiguen a cámara lenta, me atosigan, se toman libertades, aprovechan cualquier rendija como los silencios que hacen los latidos de mi corazón para alistarse voluntarios y poner en marcha los más febriles planes de convencimiento. Para contar cosas banales sobre la realidad, la espantosa cotidianidad.

Otras veces se manejan con el ingenio, se acercan tiernos, sonríen, me seducen, tal vez quieren hechizarme. Esos me gustan porque son pensamientos fantasiosos, hermosos, libres de preocupaciones, sin pasado ni futuro como la reciprocidad del primer amor.

Se presentan como si quisieran contarme un secreto pero después descubro que son un montón de mentiras que esa relación que mantengo con mis ideas se vuelve complicada, esclava de las circunstancias igual que si las maleara el tiempo. Porque también los pensamientos se ven confrontados con la multiplicidad de sus vidas y se enfrentan unos a otros y me dan miedo, me paralizan.

Es entonces cuando anhelo volver a aquellos pensamientos limpios, jubilosos sin la intervención de los humanos, a aquellos pensamientos de la infancia, sobre el mundo maravilloso de las hadas y de las princesas, de las brujas malas que nunca ganaban, de los viajes al fondo del mar y de la nostalgia. Es cuando deseo estar pegados a ellos como una sanguijuela.

Sí, es cuando anhelo volver a tener el sueño de convertir los pensamientos en realidad.

Autor: Rosario Valcárcel

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El Abrazo Del Mar

Temprano son de mar
caracolas al viento
ella deja su sueño
sobre la arena gris

De la canción “Temprano son de mar” de Ima Galguén



La playa es un lugar para disfrutar, leer, pensar, desenterrar tesoros.

Un lugar para descubrir instantes, espacios gozosos, para dejarse arrojar por las olas, por la brisa, por el aleteo de las gaviotas. Un lugar para la tranquilidad, los sueños y el delirio. Para las emociones.

Pedro Fausto con su mirada artística ha sabido captar en las playas de Fuerteventura el paraíso: ese espacio lleno de poesía, de perfume, donde el viento silba y silba y remodela las sendas de las dunas, el sentir de su arena, la vibración de su orilla, su encantamiento.

Así el mar se convierte en el escenario perfecto para la voz de Ima Galguén, se extiende entre los charcos, hace duetos con el azul, con la inmensidad.

Amiga, cantante, guitarrista, compositora de historias simbólicas, festeja sus emociones con ritmos célticos, leyendas de la vida y del alma.

Mientras una Olivia espléndida camina entre flores de espuma.

Llena de deslumbrante luz y vestida con una vaporosa y romántica combinación de estilo principio de siglo, rompe el calor entra y sale como en un sueño, visita una playa inmensa, con pasos rápidos, vuela como una mariposa. Quizás va en busca de la aurora.

Es la imagen de partir y de volver, de dejarnos pero al mismo tiempo de quedarse, una imagen con aliento de recuerdos, de caminos secretos.

Una Olivia que igual que una diosa pasa sus manos por las aguas, baña sus pies en el mar, se sumerge, recibe la bendición. Se entrega a la música, al océano, a las velas encendidas, a los pétalos de rosas y a los corazones que tanto le gustan.

E igual que si estuviera dormida de verdad, recibe el tierno abrazo del mar, hace el Cristo en la orilla y flota ausente. Presiente lo desconocido, corona las aguas.

Y los sonidos húmedos de “Temprano son de mar” se funden en ecos de búsqueda, en un canto envolvente de nuevas sensaciones. Y sin querer el viaje se desvanece poco a poco ante la vida.

Mientras Olivia mira el Cielo.

Espléndido vídeo de Pedro Fausto que les recomiendo en www.youtube.com con el nuevo disco de Ima Galguén “Temprano son de mar” y mi querida y siempre presente Olivia Rodríguez González.





Autor: Rosario Valcárcel

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Solos En Casa

¡Ábreme la puerta! Ábreme la puerta o soplaré y soplaré y tu casa tiraré.

Del cuento Los tres cerditos.


En casi todas las casas en donde habitan niños el despertar se transforma en un sobresalto, en un correr de un lado a otro con los mismos movimientos, repitiendo las mismas cosas, el mismo cantar. Todo debe funcionar correctamente, para que los quehaceres cotidianos y las demandas culturales y sociales puedan ser atendidos.

La vida cada día transcurre como en un acto circense: las madres y padres no caminan sobre una cuerda floja sino que corren, se ven agobiados por la multiplicidad de sus vidas. Pero es la educación física e intelectual de los hijos lo que más desborda a las parejas, el llevar y traer a los niños a sus colegios, el compaginar los horarios de clases con los de los trabajos de la familia, el qué hacer con los niños cuando se han acostado sanos y se levantan con fiebre o simplemente quien va a buscarlos a la escuela cuando finalizan sus clases. Este es otro cantar.

Casi siete millones de niños al regresar del colegio llegan a una casa vacía, llena de sonidos, de cosas. Pero están solos para desvelar el tiempo, un tiempo indefinido que ahora se le llama no estructurado. Están solos para indagar y resolver el manejo de un hogar con sus miles de peligros: la cocina, el fuego, personas desconocidas, el acceso a Internet sin ser vigilados por adultos…

Cuando yo era pequeña las ocupaciones de las mujeres eran digamos más creativas o contemplativas, vivían para su hogar; afortunadamente ya eso pasó. La mayoría estaban en casa, siempre estaban para todo, hasta tal punto que cada uno de nosotras nos convertíamos en dos, no podías tomar ninguna decisión sin la madre. Todo había que consultarlo, esperar la respuesta antes de dar cualquier paso.

Más tarde las madres fueron sustituidas por l@s maravillos@s abuel@s, pero las que pertenecen al siglo XXI son muy, muy diferentes de aquellas que conocimos. Tienen intereses y deberes, son personas dinámicas, activas, necesitan un tiempo de tranquilidad, de lectura y en algunos casos de estudio. Se lanzan a reconquistar el tiempo perdido, a viajar, a descubrir. No pueden ocuparse de la crianza ni del acompañamiento de sus nietos.

Por lo que llegamos a la conclusión que aquella generación que tanto enriqueció a abuel@s, que desataba la imaginación de sus nietos y los llenaba de ensueños ya no volverá del mismo modo.

Los niños hoy viven encerrados en casa, ya no salen solos, libres. Ya no se ven corriendo por las calles, ni jugando al teje, ni montando en bici. A algunos se les llama “niños de la llave” porque llevan una llave colgada al cuello, para abrir un mundo de miedos, de soledades. Ausencias.

Ahora parece que la solución es que haya colegios abiertos, centros de convivencia, más guarderías. De momento los padres y las madres hablan con sus hijos les enseñan con gran sutileza a enfrentarse a los peligros y amenazas, planes de emergencias, juegos para largas esperas. Confían en la aventura de existir pero les procuran herramientas imprescindibles para su seguridad.

Autor: Rosario Valcárcel

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Antonio García Ysábal

…nos vamos a lanzar
en el océano, a lavar tanta herrumbre
en la arena dorada y el agua
transparente,
sin exculparnos nada…

Antonio García Ysábal



Quiero hacer una confidencia: el recuerdo que tengo de Antonio es un recuerdo íntimo, un recuerdo que en un primer momento estuvo ligado a la amistad y al cariño que Luis sentía por él, por su realidad y por su obra.

Más tarde tuve la oportunidad de mezclar las cosas que él había escrito, con lo que yo sospechaba de cómo sería. Las cosas que me relataba su hija Verónica, con su presencia, con sus palabras.

Y los pequeños encuentros se convirtieron en acontecimientos.
Juntos en un lugar nuevo para él y para mí, en Madrid, pasamos alguna tarde de domingo y los tres oíamos cómo el tiempo se deslizaba lentamente. Cincelamos silencios sobre sus sueños, sus proyectos de literatura, su poesía, su enfermedad. Acerca de compromisos pasados.

Juntos revivimos paisajes y nostalgias, la memoria cargada de alientos. Nos escuchamos el uno al otro, paseamos por las Islas Canarias, por la playa de Las Canteras. Sentimos las tibias ondas de la orilla rodear las rocas, formar un tapiz vegetal y rocoso entre los flujos del mar. Fue en esos instantes cuando descubrí la sonoridad y la luz del poeta.

En aquel momento en que yo conocí a Antonio estaba abrumado, lucía rasgos de fatiga, pasaba por un proceso de recogimiento voluntario. Más tarde enfermó pero no luchó, se sumió en un compás de ritmo triste y danzaba con nerviosismo sin querer retrasar el desequilibrio de su dolor.

Sin embargo, igual que en un encantamiento, él me sonreía debajo de sus gafas y yo le devolvía la sonrisa. Era un regalo de confianza, de amistad, de esa generosidad que lo caracterizaba y que volcó en sus cuarenta títulos y ensayos de las que destaco las dedicadas a África: “Leyendas africanas” “Poesía tradicional africana” y “Cancionero general africano”.

Antonio García Isábal fue un hombre lleno de preguntas, que llenó las manos de arena y de viento para indagar sobre las raíces canarias con el pueblo africano, con los ecos. Era un poeta-africanista, por eso se vincula con ese gran pueblo, con su problemática, con las similitudes, los hechos. Puso de manifiesto su amor por el Continente.

Y se sumergió también en la narrativa con “Diario de Artois” y el teatro “Estrenando la felicidad” donde alcanzó con una voz cálida registros hondos, recuerdos de la adolescencia, argumentos que quizás le sugieren sus vivencias: el amor y la comunicación, la razón y los sentimientos. El acto solitario. Sus poemas consiguen esa emoción que hace creíble la poesía.

Yo creo que Antonio fue un escritor-poeta independiente que escaló cimas, alcanzó sueños en su paraíso perdido, en su nostalgia. Y a través de su lenguaje sometió su destino.


Autor: Rosario Valcárcel

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Hable con ella

ALMODÓVAR.

A las mujeres hay que tenerlas en cuenta, recordarles,

que están vivas, que nos importan.

De la película “Hable con ella”

El domingo es uno de esos días en que junto con mi padre puedo disfrutar de películas clásicas, antiguas que te apetece ver una y otra vez. Este domingo le tocó el turno a una más moderna: “Hable con ella” de Almodóvar.

Un director que en este film se ha desviado un poco de su estilo, acomete el tema de la soledad y de la incomunicación humana. De la sensualidad.

Entrecruza dos historias de amor entre Benigno, bisexual (Javier Cámara), enfermero al cuidado de Alicia, bailarina (Leonor Watling) a la que ama. Y Marco (Dario Grandinetti) periodista que se acerca a Lidia (Rosario Flores) torera.

Comienza la película con un cuadro intenso de ballet en el Café Müller. Suena una música, de esas que sin saber por qué te entristece. “The Fairy Queen, del compositor Henry Purcell. Dos mujeres vestidas con túnicas trasparentes y con los ojos cerrados danzan sin conciencia, sin ver ni escuchar nada. Flotan, pasean su destino, cuando un joven vestido de oscuro entra en la escena, las protege de los peligros que ellas no pueden ver. En ese momento se crea el éxtasis, un deseo vivo de vida, un cortejo a la muerte, un presagio o quizás el momento de cerrar los ojos metafóricamente, para el gran sueño.

“Hable con ella” es un melodrama donde se aborda la amistad de dos hombres unidos por el dolor, la convalecencia de sus dos amores: Alicia, representa la belleza y la elegancia. Y Lidia personifica el mundo de la infelicidad, de la amargura, del amor. El mundo masculino de los toros, el valor, el miedo.

Almodóvar nos muestra ese proceso en que se apagan las luces de la existencia, cuando entras en la vida vegetativa, si es que a la vida vegetativa se le puede llamar vida, porque como dice uno de los protagonistas es el enemigo que siempre gana. Pero aquí igual que en los cuentos de hadas hay un despertar sexual, juega con el mito de la Bella Durmiente.

Una película delicada con un registro del cine mudo “Amante menguante”, en donde su personaje masculino Alfredo recorre el cuerpo desnudo de Amparo y como un niño, embrujado por su sexo, se introduce en él, en una escena perfecta, plástica. Una unión que recuerda al nacimiento de la vida pero de una forma inversa.

Nos muestra Almodóvar el Madrid bullicioso, los campos recogidos, la habitación de un hospital con su pausa momentánea y la estampa ensangrentada de una plaza de toros. Nos predispone a bucear con la mente, a analizar situaciones que se van desvelando entre temas contradictorios: mientras Benigno está contento, Marco llora, mientras Alicia sobrevive, Lidia muere. El amor de Benigno es insistente, vive porque ama a Alicia, porque habla con ella, sin embargo para Marco es un sentimiento profundo pero llevadero.

Comienza el film con un ballet triste y finaliza con ritmos caribeños entre un leve sonido de agua, alegre, eufórico con final feliz. Lo presenta así de simple, como si de la muerte se pudiera desgajar el alma y emerger la vida.

“Hable con ella” presenta un trabajo minucioso, detallista que huye de las escenas de sexo violentas, de la crueldad. Juega con la melancolía de la lluvia, de las ropas mojadas, de la soledad, del aspecto físico de Rosario Flores con Manolete.

Una cinta con buena interpretación, así como con una Paz Vega seductora y una Geraldine Chaplin como siempre natural, fantástica.

Además nos brinda una canción mejicana, de esas que tanto gustan en España y tanto gusta a Almodóvar. En este caso “Cucurrucucú paloma” cantada por Caetano Veloso, con tal sentimiento que en ese instante deseé estar junto a él. Logró ensancharnos el corazón, los sueños, invadirnos de nostalgia, de esperanza.

“Hable con ella” es una película hecha con talento que aborda la lucha por la vida, por salir de la oscuridad. Por encontrar el milagro de la luz.

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Un vuelo sin retorno

El espíritu de los muertos sobrevive en la memoria de los vivos
De la película “La misión”


Cuando nos vamos haciendo viejos y los años se acumulan en nuestra vida, anotamos en la agenda de las emociones días felices y días tristes, cosas que suceden sin que le encontremos explicación. Días de tsunamis, terremotos, guerras, predicciones, lluvias torrenciales o de accidentes aéreos como el día 20.08.2008.

Este trágico accidente me ha llevado a la memoria aquellos otros ocurridos en Los Rodeos de Tenerife en 1977 y en 1980. Y no me olvido porque acontecieron en nuestra tierra, porque entre los dos desaparecieron más de setecientas almas y quién sabe si en la bodega viajaban también asustadas mascotas: energías, seres frágiles que sintieron sin querer esa hora trágica del sacrificio.

Y no me olvido porque la sensación de angustia me fluye cuando me llegan de nuevo esas imágenes desgarradoras, entonces ese desconcierto espantoso me sobreviene y puedo volver a escuchar una voz que salía de la niebla, una voz horrorizada de un superviviente de aquellos dos aparatos que chocaron en nuestra isla vecina.

-Era la apertura de un cráter, de un volcán.

Quizás sea el destino, pero Madrid y Canarias están valorando estos días una incógnita, la utilidad de la vida, el dolor del azar, de la confusión de la culpabilidad. De lo que pasó y de lo que no pasó, de la identificación de cadáveres. El dolor del alma, la amargura. La muerte.

Sí, la muerte, ese simple viaje –que casi nunca queremos hacer y del que nada sabemos ni cuándo va a ocurrir, ni cómo –se convierte en un soplo, en un precipitarse en el vacío, traspasar el aire. En un fluir de los ríos como diría el poeta, y yo digo en este caso, presa de pánico, en una sinrazón.

El verano pasado una parte de la isla de Gran Canaria hervía, el fuego –avivado por el viento-, cruzaba terrenos, chamuscaba lo que encontraba a su paso. Se dijo que fue las cosas de un inconsciente, que había amenazado con quemar el campo. Y lo hizo. Pero como escribí en su momento, los montes de nuestras islas tienen un poder mágico, después del fuego el corazón de sus árboles –no sé sabe cómo- vuelve a latir.

Ahora el avión JK 5022 de Spanair realizó el 20 de agosto un vuelo sin retorno, un corto trayecto que se llevó definitivamente el secreto. Las risas y las voces de niños, instantes y alientos de jóvenes, de mayores, que sólo volverán a latir en el recuerdo.

Autor: Rosario Valcárcel

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