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Estocolmo, Donde El Paraiso Ya No Existe

Precedidas por miles de islas –con sus chalets, sus bosques, sus embarcaderos, su placidez- al fin divisas las torres de Estocolmo. Llegas a la capital del feliz reino donde a cada ciudadano se le organiza la vida desde la cuna a la sepultura. En Suecia todo está pensado para servir al individuo dentro de una colectividad, por eso aquí el estado de bienestar alcanza su máxima expresión. Pero ya casi todos han despertado del sueño. Nada es igual desde que en 1986 el primer ministro Olor Palme fuese abatido a tiros cuando salía del cine y en 2003 la ministra de Asuntos Exteriores fuera asesinada en un gran almacén. A fin de cuentas, todos los paraísos son meros sueños y el ser humano tiene mucho de fiera elemental. Con veinticinco grados, sin una sola nube en el cielo, Estocolmo luce brillante y pulida en este corto verano nórdico. El sol nos guía por Gamla Stan, la isla que acogió la primera fundación de la ciudad allá por el siglo XIII, entre un gran lago y el mar Báltico. La capital de Suecia está asentada sobre 14 islas y cuenta con 57 puentes que permiten circular entre los diferentes barrios. Todo es suave y comedido, los ciclistas desfilan con parsimonia, la gente disfruta despacio el breve verano, las callejuelas históricas están repletas de forasteros. Una ciudad moderna y cosmopolita, que no pretende exhibir el poderío de los nuevos ricos sino que más bien trata de disimular su nivel.

Estos nórdicos no quieren adoptar el euro, mantienen su sagrada corona igual que sus vecinos escandinavos conservan sus monedas nacionales. Difícil contemplar tanta belleza pero recorremos el suntuoso ayuntamiento donde se celebra la cena tras la entrega de los Premios Nobel, las callejuelas del barrio antiguo donde el guía mexicano descendiente de españoles te enseña una piedra rúnica de los vikingos, con serpientes, dragones, signos indescifrables. Fotografiamos la Academia donde se dirime el Nobel de literatura cada octubre, el Museo Vasa con el gran barco de madera que se hundió a los pocos minutos de echarse al mar. La ciudad refulge entre las aguas que la rodean por todas partes, tan limpias que hasta se podría nadar en ellas. Cada tres meses sigue habiendo un ejercicio civil de alarma ante un ataque aéreo, la gente se lo toma en serio y se introduce en los refugios nucleares. Todo está previsto, ya digo. Del mismo modo, el diseño de la ciudad es funcional y eficaz, la TV tiene pocos anuncios y las medidas de los pisos están estandarizadas, no se ve la pobreza y en Suecia es difícil ser millonario porque el Estado te obliga a pagar altos impuestos. Pero la gente vive sola, el 60 por ciento de los hogares están ocupados por una sola persona. Esta introversión nórdica nos recuerda el hermetismo de las películas de Bergman, sus interrogantes sobre el sentido de la vida. No todos los paraísos son felices, ya digo: los índices de alcoholismo y de suicidios son altos. Y es que a fin de cuentas el paraíso es tan sólo un sueño.

Autor: Luis León Barreto

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Tallin, Estonia

Estas ciudades nórdicas son apacibles y acogedoras. Huele a verano, un verano suave de árboles renacidos en parques lluviosos, con temperaturas que raramente pasan de 20 grados. Tallin, en Estonia, es una pequeña joya medieval, con su muralla, su castillo, su plaza mayor con el animado mercadillo para los turistas, su farmacia del siglo XV que pasa por ser una de las más antiguas de Europa. Y su auditorio donde la gente del país celebra sus recientes triunfos en Eurovisión. Desde el puerto nos adentramos en la ciudad vieja con sus tiendas y sus animadas terrazas, subimos hacia la colina de la catedral donde se establecieron los obispos y la Orden Teutónica, la ciudad vieja que progresó gracias al comercio de la sal y el puerto. Patrimonio de la Humanidad por sus torres puntiagudas y sus rincones de 700 años primorosamente conservados, los finlandeses se suben a los barcos rápidos que vienen desde Helsinki para comprar alcohol, mucho más barato aquí.

En estos tiempos ya no se viaja como antes. Hasta hace unas pocas décadas cruzar los países era cosa de millonarios ingleses, aquello del Oriente Exprés y las escenas aristocráticas que nos ofrece el cine, mientras que ahora todo se ha socializado. Los españoles, que viajábamos poco porque con la peseta no podías ir a muchos sitios, invadimos ahora muchos lugares a pesar de la crisis económica. La gente se aprieta el cinturón donde haga falta pero ya no está muy dispuesta a renunciar a unas vacaciones. Cierto que se viaja con prisa, el que pretende verlo todo en una semana no es un viajero sino un corredor de caminos. Tengo alguna asignatura pendiente: nunca hice el peregrinaje de tres meses a la India, y tampoco me apetece ya demasiado hurgar en las miserias de nuestra especie. Ahora, como muchos, hago viajes cortos e intensos. Pero aún con los inconvenientes de tal práctica, la democratización permite que en verano haya millones de personas moviéndose de un lado para otro. Ahora el turismo es la gran industria global. Hablando de prisa, lo que más sorprende de las repúblicas ex soviéticas del Báltico es la rapidez con que se han quitado de encima todo lo ruso. Las ciudades ya no son grises y la uniformidad no manda en parte alguna; ahora hay menos soldados en las calles y más bancos, tiendas de Zara, centros comerciales, cafeterías agradables, supermercados bien surtidos, viviendas de lujo, chalets en las afueras, multitud de anuncios de neón. Por las calles de sus ciudades circulan coches alemanes de gran potencia, el nivel de vida ha subido como la espuma en lugares impecables, limpios, saneados, donde tras el ingreso en la Unión Europea el nivel de vida se ha disparado. La ciudad, bombardeada a conciencia en la última etapa de la II Guerra Mundial, ha sido reconstruida con el mismo tesón y el mismo rigor con que fue reconstruida Varsovia. Cae la tarde: un delicado velo violeta, cuando salimos hacia Estocolmo.


Autor: Luis León Barreto

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Rafael Nebot, D.E.P.

Muchos son los amigos que han ido cayendo en la cincuentena e incluso antes. La muerte de gente a la que aprecias te va dejando una sensación de orfandad, de desorientación. La vida es una errancia breve, fugaz, y su final te marca las inevitables preguntas sobre la materia, el más allá. Si tan sólo somos una mezcla de elementos químicos, átomos, electrones, etc. ¿dónde radica nuestra alma presuntamente inmortal? La mayor parte de estos amigos desaparecieron tras ataques cardiacos repentinos, producto de ciertos excesos personales que sin duda dejaron su huella hasta que llegó el clarinazo final. Mi generación quiso vivir deprisa algunas carencias que en el franquismo eran difíciles de superar, y a partir de los ochenta una parte de nosotros se lanzó a vivir a fondo. Al contrario, Rafael Nebot tuvo una despedida lenta, dolorosa. Llevó la música clásica a Lanzarote, a La Palma, se empeñó en que las islas periféricas también tuvieran su pequeña dosis de maná. Todavía recuerdo, en mi etapa de subdirector de La Provincia, aquellos años en que él venía disparado desde el Teatro Pérez Galdós recién terminado el concierto o la ópera a las once y pico de la noche, dispuesto a escribir en caliente la crítica que saldría a la luz pocas horas después. Eran tiempos en que los periodistas vivíamos mucho la calle, y todo había que hacerlo al pie del cañón, con diligencia y rapidez. Rafael era un hombre con mucha formación, defendía aquello en lo que creía y poseía una energía subterránea con la cual peleaba por sus proyectos. No fue por tanto extraño que sacara adelante el festival de música de estas islas, luchando contra innumerables zancadillas, ninguneos, rumores interesados, pleitos insulares, compadreos, políticos ignorantes y un largo etcétera. Una pelea fatigosa que sin embargo le dejó energías para luchar contra el mal, ese padecimiento que le hacía depender de un respirador. Nebot acabó siendo un héroe clásico que –aún sabiendo perdida la batalla- jamás dejó de luchar. Por eso acabó siendo admirado por tirios y troyanos, respetado por casi todos en esta tierra caníbal que es el archipiélago, siempre dispuesta a devorar a sus mejores hijos puesto que nadie puede sobresalir de la mediocridad general.

Perdido en Fuerteventura sin móvil, internet ni periódicos, tardé días en conocer la noticia. La vida, ese tránsito tan fugaz e ilusorio, iguala en su final al poderoso y al mendigo, al ilustrado y al ignorante. Mueren los reyes, los papas, los bufones de palacio y los genios que han ganado el premio Nobel. El vendaval del tiempo desmorona las máscaras que exhibimos en la pasarela. Ahora el dilema consiste en saber cómo y quién va a continuar la huella de Nebot, y si vamos a ser capaces de mantener su legado. Nebot creía en Canarias como totalidad, y eso no todos lo perdonan. Pero los humanos perviven mientras alguien los recuerde, y a este hombre lo recordaremos largo tiempo.

Autor: Luis León Barreto

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San Petersburgo

La primera noche de navegación es buena, nada que recuerde el feroz bamboleo de los correíllos con los que hicimos tantas travesías entre La Palma y Tenerife. El barco no es grande, 877 pasajeros y 350 tripulantes, una verdadera ONU de filipinos, indonesios, latinoamericanos y europeos. En este crucero se come hasta la exageración: desde las 7 que es el primer desayuno, almuerzo, merienda y cena. No paras de ingerir hasta medianoche, cuando sirven más canapés y dulces. En la anterior visita, la ciudad aún se llamaba Leningrado. Incluso sin anuncios de neón y sin tiendas, ya era hermosa. Ahora Rusia tiene un sistema político diferente en el que los más ricos de ahora son los que ocupaban los más altos cargos en el Partido Comunista, y un piso en el centro oscila entre 5000 y 15000 euros el metro cuadrado. Rusia es un país de buena gente pero es un país desgraciado: llegó tarde a la revolución industrial, llegó tarde al derrocamiento del absolutismo, llegó tarde a la democracia, llegó tarde al capitalismo. Y ahora Moscú y la ciudad de los zares se convierten en dos de las capitales con la vivienda más cara del mundo. El río Neva y las cúpulas de cebolla con pan de oro no relumbran al sol porque está nublado, llueve y hace fresco. Avistamos docenas de bodas con limusinas, el Aurora desde donde los bolcheviques lanzaron el cañonazo de la revolución de 1917, las recientes tumbas de los últimos zares, cuyos huesos fueron a rescatar hace pocos años a los Urales y después de hacerles las pruebas de ADN enterraron con todos los honores. Naturalmente, la estrella de la ciudad es el museo que alberga el Palacio de Invierno, el hermoso Hermitage con sus muebles, arañas y pinturas, sus tapices y sus dorados. El museo asediado por una multitud de visitantes, da la impresión de que hay un absoluto descontrol, pocos vigilantes, escasa seguridad. Los salones por donde se paseaban los últimos zares y las zarinas con el omnipotente Rasputín, los canales y los ríos, las cascadas de los jardines del palacio de Peterhorf vienen a demostrarnos que ésta es una de las ciudades más bonitas del continente.

Palacios y catedrales que durante el comunismo fueron convertidas en museos de relojes y en gimnasios, puentes levadizos, la perspectiva Nevsky, los iconos, las matriushkas. Los vendedores callejeros te recitan como saludo la alineación completa de la selección española de fútbol y te felicitan como campeones. Un viaje en barco otorga la comodidad de no tener que mover las maletas. Un viaje en barco es dinámico y también tranquilo. Pero de pronto suenan las alarmas y nos convocan para un simulacro de salvamento, un ejercicio obligatorio en todos los cruceros que sirve para que la gente se ponga el chaleco salvavidas y aproveche para hacer fotos y filmar a todo trapo. El mar, que es nuestro padre, nos deja navegar con calma hacia Tallin, capital de Estonia. Cada noche dormirás en un puerto distinto, amanecerás en una ciudad diferente.

Autor: Luis León Barreto

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Helsinki

Llegas al aeropuerto casi a medianoche y acabas de cenar pasada la una. Atravesaste la ciudad dormida y espectral de un sábado, nadie en las calles, sólo algún tranvía hace su ronda perezosa. El sol de medianoche crea cierta incertidumbre, no estás acostumbrado a que de madrugada siga habiendo luz en el cielo como si el día fuese interminable. Exceso de luz en las breves noches blancas de comienzos del verano y oscuridad siberiana en el resto. Para suerte nuestra de allí, del profundo norte, siguen viniendo hordas de turistas hambrientas del calor del sur. En la mañana de domingo, salimos del barco y nos tropezamos el mercadillo del puerto, animado y cordial. Las ciudades del Báltico se ven muy bien desde el mar. Helsinki es suave y armoniosa, las obras de Aalto y el estadio olímpico son algunos de sus hitos. Gente poco ruidosa en las calles cruzadas por tranvías, todo está limpio y todo está en su lugar, la estación, las avenidas con los edificios al viejo estilo imperio. En la mañana fresca y tranquila nos introducimos en hermosas y altas iglesias, la catedral ortodoxa de influencia rusa posee una liturgia fascinante, con delicados coros, comunión de pan y vino y conversaciones amables de los ejercientes con el público. Los sacerdotes hablan con sus feligreses, besan a sus niños, dan consejos a los mayores, se interesan por sus cosas, seguramente les preguntarán dónde van a veranear. El culto es abierto y participativo, los coros son de una belleza celestial. Mucha gente anda en bici hacia la plaza del Senado y la catedral luterana, monumentos muy representativos del neoclasicismo. La catedral es blanca y de altas cúpulas, como sucede en los templos protestantes el interior es muy sobrio y luminoso. Es curioso: ahora advierto que en los templos protestantes no hay espacio para arrodillarse; la gente participa sentada o de pie, la gente canta, suenan potentes acordes de Bach en los hermosos órganos. Una profesora de bachillerato me dijo hace muchos años que el catolicismo es una religión para prepararse a morir, mientras que el protestantismo es una religión para vivir.

Esta Europa nórdica es ordenada y eficiente, y los únicos que hablamos alto por las aceras son los latinos recién llegados a puerto. Hay muchos parques y jardines, los árboles caducos muestran un verde fresco y luminoso. Justo al mediodía la gente almuerza con esa sobriedad europea que considera el almuerzo una comida poco importante. Dentro de unas horas saldremos hacia San Petersburgo, antigua Petrogrado, también antigua Leningrado. El barco es moderno y navega como una seda por esta especie de lago interior que es el Báltico, un mar pálido, color ceniza, sin brillos, donde el agua al romperla la hélice muestra turbiones verdinosos, no en vano por aquí desembocan ríos enormes. No se pone el sol, ya digo, en esta primera madrugada de travesía y a 28 nudos, unos 45 kilómetros por hora, tragamos millas que da gusto por esta especie de autopista blanda, eficiente, segura.

Autor: Luis León Barreto

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Especuladores S.A.

¿Se agota el petróleo y se avecina una crisis económica global que incluso acabará con el modelo capitalista que gobierna el mundo? Hay quienes estiman que el barril de petróleo llegará a los 200 y a los 300 dólares en los próximos años, y que -sumada la crisis energética al cambio climático- la hambruna matará a muchas personas de los países pobres, incapaces de adaptarse al cambio climático, la sequía y otros desastres que se adivinan. El problema será más devastador que en 1929 y se notará más en el Tercer Mundo. El panorama que divisan algunos es casi apocalíptico, de ciencia ficción. Todos nos frotábamos las manos mientras especulábamos con el ladrillo, pensando que la economía global se podía sustentar en comprar y vender pisos a los inmigrantes y a los recién divorciados, y como de inmigrantes y de divorciados había mogollón no era preciso preocuparse. Como era de prever, las vacas gordas no podían durar hasta el infinito y la cosa se paró tan en seco que ahora padeceremos las consecuencias. Así que, fundido el democrático derecho a que todos especuláramos un poco, le cedemos el testigo a los poderosos y los listos que han duplicado en un año el precio del barril, al pasar de los 70 dólares de media en mayo del 2007 a los 135 en estos días. Pero ésta es una especulación muy selectiva, no está al alcance de todo el mundo sino que es muy sofisticada. Es para los tiburones financieros, gente con mucha pasta y con acceso a la bolsa. El oro, el platino y los cereales se han disparado también en los últimos meses y el petróleo igual. Los especuladores juegan a que el precio suba y suba para aumentar la rentabilidad de su inversión. Compran cupos, asegurando un determinado número de barriles y con ello disparan el precio, esta intervención puede suponer entre el 30 y el 50 por ciento del coste del barril, casi nada para los que tenemos que ir a la gasolinera cada semana.

La cosa no es para gente poco experta ni para pequeños inversores, sino para personal especializado, gestores de fondos, agencias y consultorías. Y digo yo ¿no hay forma de regular el espectáculo, poniendo determinadas barreras a este neocapitalismo voraz, salvaje, que nos tritura? Seis euros cuesta extraer un barril en Arabia Saudí, y su precio en el mercado podrá llegar a los 200 dólares antes de final de año. La OPEP no está dispuesta a ampliar la producción, porque en el fondo le interesa el panorama que se está conocinando. EEUU devora petróleo y contamina de lo lindo, China e India se incorporan con alegría al consumo, y al aumentar la demanda el precio tiende a seguir subiendo. El petróleo que queda está en alta mar, en profundidades cada vez mayores pero ya hay quien se frota las manos pensando en el que se podrá obtener cuando se funda el hielo del Polo Norte. Claro que este pequeño asunto de la supervivencia de los humanos no le interesa a los brokers, ni a los otros que nos fastidian, debe ser que han comprado ya su refugio en Marte.

Autor: Luis León Barreto

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La Gata Maiden

Dicen los psicólogos que tener una mascota ayuda a vivir. Lo recomiendan para ancianos solitarios, para niños discapacitados, para gente con sensibilidad. Lo cual tiene mérito pues España es un país en que los árboles y los animales están mal vistos; por algo hay peleas de perros y de gallos, corridas de toros, incendios forestales intencionados y demás ruindades. Parece que los escritores son gente sensible con afición a tener algún animalito cerca. El mejor amigo del hombre, en sus múltiples razas. El sigiloso gato que es independiente y ronronea cuando le da la gana. El canario que lanza sus trinos. Ahora que nos modernizamos a la gente le da por tener serpientes, caimanes, hurones, iguanas. Animalitos que cuando crecen la gente ya no los quiere y los echa al monte. O al barranco. En fin. Quien les habla tiene –por reminiscencia de la infancia- amor a los gatos. Los veo independientes, fieros, cariñosos, volubles. Como la vida misma. Pero en la casa donde vivimos Rosario y yo -un hermoso lugar en la carretera de San Lorenzo donde todavía hay árboles y la ciudad parece quedar lejos- reina Maiden. La gata Maiden ya estaba en la casa cuando yo llegué. El nombre se lo puso un chico sensible y listo: Roberto. La gata llamada Doncella es bastarda, una mezcla entre siamés y callejero. Pero es un animal único. Noble, cariñoso, zalamero. Una delicia. Le gusta echarse justo al lado de la pantalla del ordenador, y ahora mismo está observando lo que escribo. Cuando vemos la tele y salen documentales de animales no se pierde una secuencia.

Los ingleses son los grandes amigos de las mascotas. Ellos suelen tener más cariño a sus perros y a sus gatos que a muchos de sus semejantes. No me extraña. El ser humano es rencoroso y perverso, en cambio muchas veces los animales parecen más humanos entendiendo por humano un ser racional, capaz de recibir y entregar amor. Claro que también a veces somos estrafalarios. Hay peluquerías y hoteles para perros y gatos que valen un dineral, y en un mundo con niños hambrientos en Sudán y tantos sitios parece un contrasentido. Cuando Maiden me mira con sus enormes ojos azules me parece ver el orden de la vida, la armonía del cosmos. Como si viera a Dios.

Autor: Luis León Barreto

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Amor, la palabra más hermosa

El uso de las palabras determina el estado emocional de las personas, las hay para los benditos momentos de euforia y también para los instantes de crisis, para los días bajos. Ellas mismas son tan contradictorias y apasionadas como la propia vida que lleva cada cual. ¿Cuál es la palabra más bonita en el idioma español? La encuesta de la Escuela de Escritores movió en internet a más de 41.000 participantes, que han elegido mayoritariamente el vocablo amor, seguido de libertad, paz, vida, azahar, esperanza, madre, mamá, amistad, libélula, amanecer, alegría y felicidad. Veinte mil de esos participantes eran de España y otros tantos de América: México, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Estados Unidos y Costa Rica registraron la más alta participación. De cualquier forma, todo esto es muy subjetivo: hay quienes han votado por palabras digamos extrañas como antiflatulento, apotegma, agujeta y un largo etcétera. Hay quienes por encima del significado de cada término han votado por aquellas voces que suenan bien: mandarina, caleidoscopio, azahar, armonía, luciérnaga, nostalgia, susurro. Incluso la palabra chocolate ha figurado entre las cien más votadas, al igual que lo han hecho algunas de origen árabe: almohada, albahaca, alféizar, jazmín. También la palabra mar estuvo entre las cien preferidas, igual que sucedió con agua, perdón, rocío, sol o sonrisa. Todo esto viene a demostrar la sonoridad del idioma, su riqueza y también su complejidad.

Amor es una palabra bella, breve y también contundente. Viene del latín, como el setenta por ciento de lo que hablamos cotidianamente. Algunos participantes en la encuesta han señalado que amor es la palabra que lo define todo, sintetiza el mejor sentimiento que los seres humanos pueden expresar. Define el impulso vital, la generosidad, el afecto hacia los demás No deja de resultar paradójico que en estos tiempos en que el amor se convierte en algo vertiginoso y efímero exista una tal nostalgia del amor. Pero las crisis de las parejas no vienen sino a reafirmar la validez del amor, la sublimación de este impulso casi utópico. Cuando la gente se casa se promete amor hasta que la muerte separe a los cónyuges, pero hay matrimonios que se divorcian cuando han llegado a los ochenta años. Están en la edad en que más se necesitan, se hallan al borde del largo viaje y sin embargo ya no son capaces de soportarse. Hace poco hubo un crimen pavoroso: un anciano de 85 años mató a su mujer creemos recordar que a cuchilladas. Sociedad violenta que no consigue librarse de bajos impulsos ni siquiera en los instantes previos a la salida de este mundo. En fin, quizá el amor forme parte de un deseo tan utópico como la paz o la libertad, y justo por eso ha sido elegido.

Autor: Luis León Barreto

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¡Que no liguen con nuestros maridos!

Un suceso diferente, tragicómico podríamos decir. Pero representativo también de una mentalidad que está fuera del tiempo. La noticia se originó hace unas cuantas semanas, y se la vamos a contar al lector tal como la conocemos. Resulta que en Los Llanos de Aridane, el pueblo palmero con mayor población y dinamismo económico en estos momentos, un grupo de indignadas señoras han ido a visitar al alcalde con la siguiente exigencia: “¡Eche usted del pueblo a la legión de suramericanas que están seduciendo a nuestros maridos!” El alcalde se queda algo traspuesto, ciertamente las señoras que lo visitan son muy relevantes en el lugar. Algo tendrá que hacer. Así que de inmediato se pone en contacto con el comandante del puesto de la Guardia Civil, a quien le transmite el mismo asunto: hay aquí en el pueblo varios cientos de inmigrantes suramericanas que son un peligro para la moral y el orden público porque están seduciendo a los maridos más importantes. Gente de orden, esposos y padres ejemplares que está perdiendo la cabeza porque estas suramericanas son melosas, divertidas, sumamente atrayentes. El comandante del puesto de la Guardia Civil le hace ver al alcalde que, si tienen sus permisos en regla, no puede hacer gran cosa respecto a las inmigrantes. “Bueno, pero por lo menos vigílelas para que no se acuesten con los maridos.” Vaya encarguito para los miembros de la Benemérita: actuar de detectives en la Brigada Antiadulterio.

Los palmeros han sido emigrantes natos. A Cuba primero, a Venezuela después se fueron en tropel. Las mulatas y las negras de allá hechizaron a más de cuatro, era habitual que los emigrantes tuviesen una familia en la isla y otra en el país de destino. Y ahora, tantos años después, la historia se repite pero justo a la inversa. Ahora son las americanas las que vienen a la conquista del euro que tan ventajoso resulta para sus economías y de paso exhiben sus encantos a los insulares. Y éstos están más que dispuestos a compartir el cariño –clandestino o no- de las mujeres de la otra orilla. La Palma es una isla diferente. Su capital tuvo privilegios en el comercio, y constituyó un puerto importante, de sus astilleros salieron los veleros más veloces que hacían la ruta de Cuba. Pero cuando llegaron los barcos de vapor Santa Cruz de La Palma se hundió. Hoy La Palma es una de hermosa naturaleza pero casi estancada. Su población no sobrepasa los 85.000 habitantes porque los jóvenes salen a realizar estudios universitarios pero cuando los terminan no desean regresar a su tierra, por la falta de oportunidades. La Palma gusta a los alemanes y también a las suramericanas, y –aunque las palmeras también son embrujadoras y muy bellas- apetece echarse una cana al aire.

Autor: Luis León Barreto

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El Timple sin José Antonio Ramos


El mazazo de la muerte de José Antonio Ramos nos deja huérfanos de sonidos atrevidos, de la experimentación que unos pocos han realizado para reavivar nuestro patrimonio musical mediante investigación, curiosidad y búsqueda. El alcanzó a conseguir que nuestra música tradicional no se rinda del todo al ensimismamiento, la repetición amanerada de patrones antiguos. Al espíritu alicorto que se revela por ejemplo en ese bobalicón arrorró decretado himno de Canarias por la oficialidad con orejas de burro. Contra la música repetitiva de modelos agotados se alzó gente como Totoyo Millares y su discípulo JAR, igual que lo han hecho Benito Cabrera y Domingo Rodríguez, El Colorao. Con imaginación y ganas, nuestro hombre supo despegar sobre las raíces haciendo el mestizaje del pequeño y cantarín instrumento sobre la música sinfónica y el banjo de Bela Fleco, la gaita de Carlos Núñez y la trikitixa de Kepa Junquera. Aproximaciones al jazz y las músicas étnicas, los sones de los celtas y el guitarreo flamenco, el Atlántico y el mundo, planeos sonoros por encima del mar. La gran faena de que se nos haya ido tan pronto y tan injustamente es que su ausencia nos priva de escuchar los sonidos que hubiera sido capaz de armar en años de madurez. Muerte precipitada de quien tenía tanto que ofrecer.

Las noches de Artenara ya no serán las mismas en las fiestas de agosto, pero la memoria de JAR debe germinar también allí, aunque falte el vuelo del ave suelta que siempre fue este hombre grande que tocaba uno de los instrumentos más pequeños del mundo. Porque Canarias sigue necesitando francotiradores lúcidos como José Antonio, gente que ande los caminos al margen de compadreos y subvencionitis, las pandillas que lo controlan y lo censuran todo imponiendo falsos ídolos al abrigo de los favores. Qué fácil es lastrar una cultura alzando la mediocridad acomodaticia de los cortesanos. Pero también qué fácil resulta para quienes poseen talento y fe en sí mismos continuar abriendo surcos cuando -a pesar de que se camine solo en el sendero- uno cree en uno mismo. Al final el esfuerzo sostenido acaba por imponerse, no lo detienen las vallas publicitarias. Lo malo es partir al otro lado antes de tiempo; cuando ya no estorbas la tribu te consagra con todas las condecoraciones juntas, esas mismas que les han ido dando a voleo a los mediocres que han tenido cerca. Por eso ahora le dedicarán nombramientos de hijos predilectos, rotularán calles y le ofrecerán premios póstumos. JAR –bueno y noble- no ha muerto del todo, sus grabaciones están sobre la mesa para rumiarlas mil veces. La TV autonómica, esa pésima televisión que no nos queda otro remedio que padecer entre todos, le rindió un pequeño homenaje de madrugada, con abundantes corte publicitarios. Queda, en fin, ese testamento del nuevo disco a punto de salir donde aún puntea, innova, vive.

Autor: Luis León Barreto

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Canarios en Chile

Nos hemos esparcido por el mundo, en la diáspora canaria. Pero ignorábamos que 88 familias fueron enviadas en 1903, con engaño, a un lugar inhóspito de Chile en el extremo sur del mundo, y que llegaron a su destino después de tres meses de viaje. Maribel Lacave, escritora canaria residente en el extremo sur de aquel país, archipiélago Chiloé, lo ha investigado y lo ha dado a conocer en Los canarios del lago Budi, Ediciones Idea. Una historia apasionante y triste, pues esas 88 familias –en total unas 400 personas- fueron enviadas a tierras infértiles de frío y lluvia, un espacio del que necesitaban escapar si querían vivir dignamente. Respondieron a la llamada del gobierno para poblar la zona austral, habían firmado contratos de esclavos en beneficio de una empresa privada, dentro de ese capítulo de la esclavitud blanca a la que fueron sometidos miles de isleños en América. Algunos fueron apresados al intentar escapar y las comunidades indígenas, los mapuches, se apiadaron de las penalidades de estos canarios que se establecieron en sus antiguas tierras y se pusieron de su parte, por primera vez el colonizado se puso del lado del colonizador. Los indios los acogieron, hicieron movilizaciones en la conocida como “rebelión de los canarios”. Hoy en día hay unas mil personas en Chile descendientes de tales emigrantes enviados al fin del mundo, y otros andan desperdigados por Alemania, Perú y Estados Unidos. Nuestras débiles huellas fueron investigadas por Maribel, en una labor difícil por la falta de datos. Ahora se propone escribir otro libro sobre las huellas que los paisanos han dejado en el país donde reside, y acerca de los descendientes de la desgraciada expedición.

Maribel Lacave pasó su infancia entre Canarias y el Sahara, y ahora reside en la isla de Quinchao. Es poeta y también cultiva los cuentos y poemas para niños, así como los relatos. Ha recibido premios literarios, el último de los cuales es el Juan Alvarado, por Como florece el Dafne en el invierno. Varios cantautores han musicado textos suyos, tanto aquí como en Africa y América. También ha escrito prosa, en Dos para un tango, con su marido chileno, pero su fuerte es la poesía: Con toda la mar en los bolsillos, Donde sólo media luna, y también la literatura para niños, Los cuentos de la abuela majareta. Su poesía es un viaje de búsqueda de amor y libertad, contra la injusticia, a favor de la solidaridad. Cuando cierre los ojos, borraré las nostalgias, / las distancias, / los mapas. / Cuando cierre los ojos, / sólo el mar será patria. Esta mujer luchadora que ha vencido a la terrible enfermedad, sabe mucho de ilusiones. Podaremos tristezas / y floreceremos, amor, / como lo hace el dafne en invierno. Lo dice con voz esperanzada: Soy diosa que camina / buscando paraísos en la Tierra / siempre amando sin descanso / siempre creciéndome sin tregua.

Autor: Luis León Barreto

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La Crisis y el Miedo

Nuestra economía es tan frágil y tan dependiente del exterior que cuando el petróleo sube y sube sin parar todos temblamos, ya que conocemos la escalada de destrozos que trae consigo. Palpamos la crisis en el bajón de ventas del comercio, el descenso de importaciones y el subsiguiente parón en los puertos, la crisis de las inmobiliarias, el incremento del paro tras el colapso en la construcción. Hasta los coches de segunda mano tardan más tiempo en venderse. La crisis es real, la gente tiene más dificultades que hace un par de años. Pero también en el retorno de la crisis existe un componente psicológico, ambiental. El miedo es un reguero de pólvora que algunos alimentan arrimando fuego, esparciendo rumores. El turismo es uno de los pocos renglones de la economía regional que por ahora no rechina, incluso ha habido incrementos en los primeros meses del año. Sí parece que a Canarias las depresiones económicas llegan algo más tarde que al resto, pero cuando llegan lo envuelven todo. Los dineros públicos tampoco dan para más: durante años nos hemos beneficiado, y mucho, de las ayudas europeas que lanzaron nuestro bienestar. Hemos tenido dinero comunitario, luego los complementos de financiación y hasta la bolsa RIC, que nuestras autoridades no han sabido gestionar adecuadamente en tiempos de vacas gordas. Y la economía española, basada en el turismo y en el ladrillo, es una economía de crisis permanentes: un diente de sierra con subidas espectaculares y bajadas terribles, igual que en la bolsa.

Me cuenta un amigo que estamos sólo ante el umbral de la gran crisis. El petróleo va a seguir subiendo hasta llegar a límites insoportables. El gigantesco consumo que están teniendo China e India con sus miles de millones de habitantes hará que las reservas disminuyan antes de lo previsto. Los del Club Bilderberg, esa especie de sanedrín que casi es el verdadero gobierno mundial en la sombra, están diseñando este asunto, y lo de ahora sólo es para que nos vayamos preparando ante lo que se avecina. Esta interpretación catastrofista no me gusta, incluso en EEUU empiezan a superar ya la crisis. Claro que a las “siete hermanas”, las grandes petroleras, les viene de maravilla esta marejada porque a río revuelto sus ganancias se disparan. Yo, que de economía apenas entiendo, sí tengo la impresión de que en las crisis se fabrican grandes fortunas. Unos pocos listos se llenan los bolsillos a costa de quienes tenemos unas economías pequeñas pero pagamos los impuestos y cumplimos nuestras obligaciones sin rechistar. Precisamente para alimentarlos a ellos, a los listos de Wall Street, a los del Club Bilderberg, tan empeñados en planificar el mundo para hacerse cada vez más millonarios. Pragmatismo y “asesoramiento”, eso es lo que venden a los gobiernos. Y nosotros a soportar lo que nos echen.

Autor: Luis León Barreto

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Luis Antonio González, ante el vacío

Las crisis de la vida tienen mucho que ver con la creación artística. Si el dolor es hondo, puedes combatirlo escribiendo, componiendo música, pintando un cuadro. Los románticos sufrían mucho, y gracias a ello en ocasiones consiguieron obras de arte tan sublimes como las de Chopin, Schubert, Beethoven. Desgarrador y controlado a un tiempo, como señala en el prólogo Fermín Domínguez, la poesía de este joven autor trae el aliento desesperado con el que los poetas antiguos vivían sus agonías sentimentales, a veces con la tentación del suicidio. Tras una ruptura sentimental, la voz íntima del escritor se rebela ante la soledad, la negrura, la pesadilla. Mi nombre se repite / en las noches vacías. Su voz es nítida, abundan palabras tristes como carroña, pánico, podrido, lágrimas, sepulcral, veneno, cuchillo, mendigo, mentiras, ausencia, miedo, nada, precipicio, muerte. Pero la escritura es una magnífica terapia para los del signo Virgo que tienen la valentía de expulsar sus demonios. Confieso el vacío, (Anroart), su último libro, tiene unas ilustraciones minimalistas del escultor Máximo Riol que vienen a ser grietas, postigos, ventanitas por las que atrapar la luz. No hay relojes / para medir / los pasos que tardo / en encontrarme con alguien. Dolor y poesía, tormenta de emociones. El autor de Abril, 3 de la mañana (Huerga y Fierro) sabe que las rupturas generan vida, porque tras la demolición urge reconstruirse. Lo afirma Juan Carlos De Sancho y lo corrobora el propio autor, escribió para sentirse acompañado. Los solitarios de madrugada han de reparar su alma quebrada.

Cada noche consigo, / en mi pulso personal contra el sueño, / vencer con trampas. Ejercicio de introspección tras el descalabro, poesía desquiciada y delirante según el prologuista. Pero la voz es rabiosa, revive como el Ave Fénix. Los espejos lloran cuando el autor se acerca. Rastreas los pasos / y recuperas cadáveres / exhaustos de luchar / contra ellos mismos. El amor, que es una enfermedad transitoria, contiene sus propios remedios. Hay relojes lentos y espejos que se rompen y se rehacen porque el autor sabe levantarse siempre que sea preciso. Daré al silencio su muerte más certera, eso afirma. Roto y esperanzado a un tiempo, camina. Luis A. es miembro de esas nuevas promociones de escritores canarios que no olvidan la tradición poética que nos sustenta. Como él mismo dice, le urgía vomitar lo que le pudría por dentro y en ese sentido utiliza el mismo concepto de vacío del escultor Chillida, la plenitud de la carencia. Su tormenta de emociones nos sale al paso para mostrar el dolor del mundo, en un viaje al origen del dolor en este tiempo convulso en que tanto dolor existe. Luis A. González es muy joven y tiene una obra en marcha que a buen seguro continuará dando buenos frutos. He aquí un poema de este reciente libro:

Desnúdate bajo mi vientre,
siente la opresión
con el espacio exacto
para deshacerte de la ropa
como quien rompe cadenas,
contratos, pactos sociales,
y hace una revolución
desde su cuerpo
gritando al mundo
con los pulmones en las manos.
Atrapa entre tus piernas
mis soledades,
quiebra mis miserias
con tus labios
y encadéname a ti
con la marcha de un ejercicio
de rosas con espinas y pancartas.
No quiero dejarte hoy.
He roto con mis propias manos
todos los cristales de los relojes
y en mi puño cerrado
guardo todas las manecillas.
No hay tiempo
O lo tenemos todo a nuestro antojo.
No tengo miedo.
No pienso cerrar las ventanas,
ni apagar las luces.
Si la cama está recién hecha,
no me importa.
No es el único rincón
para luchar cuerpo a cuerpo
hasta firmar la paz
en el penúltimo latido
y caer rendidos,
el uno sobre el otro
al fin.
Hoy no tengo ganas
de planear la batalla,
ni haré nada por vencer rápido.
Hoy creo que superaremos
la guerra de los cien años
o al menos
la noche y sus silencios.


Autor de la entrada: Luis León Barreto

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Eduvigis Hernández y otros suicidios

Existe una nueva promoción de escritores que viene pidiendo paso con determinación y calidad. Nacida en Uruguay de padre emigrante, Eduvigis reside en Canarias desde los 11 años; es crítico de arte, figura en algunas antologías y su primer libro se titula Muerte natural y otros suicidios. Se trata de un libro original, breve pero intenso, y fue publicado el año pasado por Baile del Sol. En él se recogen 13 historias casi reales sobre gente que decide voluntariamente abandonar este mundo. Un tema difícil con el que esta autora ha conseguido pequeñas piezas de lectura densa. Parece que en Uruguay son relativamente frecuentes los suicidios, igual que en ciertas zonas de las islas. En Oriente el suicidio forma parte de la civilización establecida y no genera deshonor ni alarma social, habría que preguntarse si en algunos lugares de Occidente sucede algo parecido. El enigma de la muerte voluntariamente decidida siempre está ahí, cada vez que nos enteramos de tan terrible suceso todos nos preguntaríamos por qué y casi nadie sabría la respuesta. Las historias que se cuentan están basadas en episodios reales. Como dice la autora, lo único cierto es el hecho en sí: los suicidios, consumados o frustrados, existieron o debieron existir. Todo lo demás es pura ficción, lo son la recreación de las circunstancias, sensaciones y pensamientos que envuelven a los protagonistas. Un libro breve, intenso, al que Dolores Campos-Herrero percibió escrito con esmerada lentitud, lo dijo en su blog poco antes de su muerte. Porque esta primera obra de Eduvigis se muestra una prosa concisa y meticulosa, matizada con gotas de ironía, la sabia distancia melancólica, los finales bien terminados. La vida como vacío, la tentación de cruzar al otro lado como definitivo alivio. No pretende la narradora formular hipótesis ni hallar respuestas. Los personajes se fueron apoderando de ella durante veinte largos años, hasta que quedaron plasmados en estas 69 páginas. La profesora Carmen Márquez señala que la escritora dispone a sus personajes en esa calma límite, momentos antes de tomar la fatal determinación.

El libro forma parte de esa nueva generación que abre cauces en las letras canarias. Nombres que ya empiezan a ser importantes, por su oficio, su sentido de la responsabilidad, su capacidad de trabajo y su escritura sostenida más allá de las modas, las depresiones pasajeras o los ninguneos a que nos someten cien mil circunstancias. Si este libro nos deja un toque agridulce en la conciencia ello se debe a que sus páginas están bien planteadas, describen una atmósfera bien resuelta. Personajes y autora han establecido sus complicidades, han caminado juntos, han puesto los cimientos, han construido el misterio.

Autor: Luis León Barreto

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Parejas Rotas

Las dos capitales canarias son las ciudades con mayor número de rupturas matrimoniales por cada diez mil habitantes. Tras la nueva ley del divorcio en las islas hay ya más rupturas que matrimonios nuevos, y España se consolida como el tercer país europeo con mayor índice tras Alemania y Francia, a lo cual contribuye el hecho de que no hay suficiente prevención y mediación familiar, no existe un periodo de reflexión antes de tomar decisiones drásticas y a la circunstancia de no haberse potenciado los centros de orientación familiar. Los poderes públicos se desentienden del problema y el psiquiatra Luis Rojas Marcos dice que hablar mucho y hacer deporte es bueno para la pareja. Cuestión fundamental, pues los vínculos del amor y la convivencia con otras personas son los pilares de eso que entendemos como felicidad. El problema hoy consiste en que ya la pareja humana no permanece unida hasta la muerte, abundan las rupturas quizá porque olvidamos que las relaciones sentimentales hay que trabajarlas día a día, probablemente ahora se resiste menos a las pequeñas crisis que entraña la convivencia. Y sobre todo hay que saber perdonar. Lo dijo en su libro Convivir (Aguilar), un texto actual e interesante. Lo malo es que, como andamos al rebufo de los norteamericanos, acabamos por ser individualistas en exceso. Pues en la sociedad USA cada uno responde de su vida, sin que existan los vínculos de las familias latinas. La sociedad ha evolucionado en este sentido, se ha pasado de una conexión colectiva a priorizar la libertad y el disfrute individual. Lo importante, entonces, es comunicarse mucho, incluso con el perro, con el gato o con el canario puesto que eso disminuye la intensidad emocional de los conflictos. Esto de hablar mucho es esencial, los expertos argumentan que las mujeres tienen mayor esperanza de vida que los hombres por tal circunstancia. La risa es excelente terapia, pues los músculos de la risa mandan mensajes al cerebro y se segrega más serotonina, una sustancia antidepresiva. Hacer ejercicio físico, tener una vida espiritual, bien sea a través de creencias religiosas o la dedicación a grandes valores como la creatividad o la solidaridad de las ONGs son cosas que también ayudan.

Dado el incremento de las separaciones este libro del médico andaluz debiera formar parte de la educación obligatoria. Cada año esta cuestión afecta a más de 600.000 personas, de las cuales 350.000 son padres y 250.000 son hijos. Luego vienen los problemas de la paternidad compartida, el pago de las cantidades fijadas por el juez, la utilización de los hijos como armas arrojadizas de los excónyuges, etc. Aprender a convivir exige franqueza, optimismo y autodisciplina. Hay que saber perdonar alejando el rencor. Tampoco hay que olvidar que el amor humano tiene una parte de capricho y otra de misterio.

Autor: Luis León Barreto

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Cocainómanos

Lo escribió Daniel Mollet: somos una de las regiones del mundo con mayor consumo de cocaína. Tenemos las tasas más altas en el país más consumidor del mundo. En la ruta canaria en los últimos 16 años han sido capturadas 54 toneladas de cocaína, y con ellas obtendríamos una raya de 10.000 kilómetros de largo. Punto estratégico entre tres continentes, estamos en una de las grandes rutas de distribución. Lo capturado por la policía es apenas la quinta parte de lo que se está moviendo en el mercado. Hay ya centros especializados para recuperar a quienes padecen esta adicción. Hemos oído a más de una familia maldecir a los políticos de nuestra tierra que consienten este panorama, tal vez porque alguno de ellos tiene poderosas razones para esgrimir esa tolerancia que ha machacado el futuro de muchos jóvenes prometedores y de más de cuatro treintañeros. La coca, el hachís, el éxtasis, etcétera. La Dama Blanca sigue creciendo en la Unión Europea, con España a la cabeza, y la edad de los consumidores desciende vertiginosamente. La droga más usada en nuestro país, y en el resto del mundo, es el cannabis, y se calcula que 75.000 canarios esnifan o fuman regularmente polvo blanco. Las rayas corren con facilidad por despachos de alto nivel, hoteles de cinco estrellas, distinguidas discotecas, entre profesionales de renombre, etcétera. Con cierta frecuencia los traficantes regalan droga a jóvenes para hacerlos adictos, lo importante es ampliar el negocio y consolidar nuevos clientes. En TVE pusieron hace poco un reportaje sobre las madres niñas de Jinámar donde un tropel de jóvenes se jactaba de ser traficantes.

¿Es nuestro futuro el de un pueblo repleto de enfermos mentales y muertos precoces por infarto? La opinión la han formulado médicos especialistas en drogodependencias. La coca es una droga “elegante” para algunos y casi todos los consumidores están convencidos de que ellos “controlan” su adicción, que tienen poder sobre ella. Pero no es exactamente así, abundan los sustos en urgencias, sobre todo los fines de semana. Con todo este negocio tan boyante, no es raro que cada vez haya más embarcaciones dispuestas a traer el blanco maná para los consumidores. La euforia, la capacidad conversatoria, la agilidad mental, son efectos momentáneos tras la toma pero a la larga puede aumentar la ansiedad, igual que la posibilidad de paro respiratorio y las complicaciones cardiovasculares. Lo cierto es que ahora mismo Canarias prolonga el negocio de los narcos de Colombia y Venezuela. Los contactos aquí son empresarios o profesionales acomodados, de importante nivel económico. Ya decimos que la coca es la droga “cinematográfica” por excelencia, en las películas y en las series de TV circula tan exquisito veneno.

Autor: Luis León Barreto

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Mayo 68

Parece que fue ayer, pero ya han pasado 40 años. Desde el 3 hasta final de mes Francia vivió una turbulencia con barricadas en las calles, luchas callejeras y huelgas masivas con miles de heridos y un caos pasajero que Sarkozy ha definido como la madre de todos los males: el relativismo moral, la confusión de valores, la pérdida de autoridad, el cinismo, la irresponsabilidad… En la izquierda se ve, al contrario, como la semilla de la que han germinado avances sociales: la liberación de la mujer, el protagonismo de la sociedad civil, la consolidación de los derechos sindicales. Todo empezó en Nanterre, en las afueras de París, con una movilización universitaria que exigía reformas educativas. Fue la chispa de la rebelión en la que participaron obreros, descontentos con la guerra del Vietnam y una gran masa social que reivindicaba cosas y escribía eslóganes imposibles en las paredes. En cierto modo era la recuperación del espíritu libertario francés, la huella de La Marsellesa y los Derechos Humanos. La imaginación no llegó al poder porque el poder digiere cualquier imaginación discordante, las guerras no han dado paso al amor y las contradicciones continúan infiltradas en el Primer Mundo. Pero Mayo del 68 tampoco fue el cruel fracaso que algunos han querido ver. Aunque, lógicamente, el sistema siempre digiere las turbulencias y la disidencia acaba siendo convertida en negocio. Por ejemplo André Glucksmann, que participó en la algarada como militante maoísta, apoyó a la derecha en las últimas elecciones.

Más que una simple protesta pero menos que una revolución. Para André Malraux, fue una crisis de la civilización. Para Sartre aquello fue una aventura tan saludable que, en cuanto concluyó, fundó el diario Libération que recogía el espíritu del 68. Lo cierto es que los obreros consiguieron un incremento salarial del 14 por ciento, los estudiantes quedaron aislados como utópicos sin causa y todo fue desmantelado. Conviene recordar que en el espíritu de los 60 convergían las canciones de The Beatles, el hippismo pacifista de los niños de las flores, la minifalda y el auge de Carnaby Street con su nueva iconografía juvenil, la revolución sexual que entrañó la píldora, la liberalización de costumbres desde Londres, el sexo dejaba de ser tabú y se produjeron los primeros aldabonazos en las universidades españolas. La Laguna pasó de ser algo así como un instituto grande a un lugar donde la policía -los grises- ya entraba en el campus persiguiendo a los estudiantes y largando tiros al aire que años después tuvieron consecuencias nefastas. Aquel verano del 68 estuvimos en campos de trabajo para estudiantes en el sur de Francia, todo había pasado pero –como diría Bob Dylan- algo flotaba en el viento.

Autor: Luis León Barreto

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Solitarios

Los psicólogos comienzan a alertarnos de los peligros de la soledad en el siglo XXI. Las grandes ciudades están cada vez más llenas de autómatas. Crece el número de viviendas ocupadas por una persona, del mismo modo que se multiplican las familias monoparentales. Algunos adolescentes menores de 15 años están todo el día colgados a los nuevos reproductores de música. Una parte de la generación MP3 va camino del autismo. Está compuesta por chicos y chicas que a todas partes se desplazan con sus auriculares puestos, oyen las canciones de sus grupos favoritos, navegan por internet, se quedan en su habitación a fantasear, intentan hacer los deberes. Pero en ellos faltan las palabras, cae la comunicación directa. La dependencia de los mensajes por el móvil hace que algunos jóvenes se sientan deprimidos o irritables si no reciben suficientes SMS. A veces los adolescentes y los jóvenes hacen el amor delante de la pantalla del ordenador. Lo de hacer el amor es en eufemismo pues no existe contacto físico, y en ocasiones tampoco hay conocimiento previo de la persona con la que chateas, que tanto puede estar en Argentina como en Nueva Zelanda. Cierto que las nuevas tecnologías mejoran nuestra vida, en teoría enriquecen nuestras posibilidades de relación con el mundo circundante pero estas relaciones compulsivas se guían por el azar. La relación cuerpo a cuerpo se debilita y la relación por internet prolifera. En la red somos un conjunto de máscaras, capaces de camuflarnos en cien identidades distintas.

En la globalización existen más telecontactos, hay más sectas, hay más foros, más clubes, más tribus urbanas. Perdemos la mirada del otro, olvidamos el pensamiento de los clásicos griegos. Aristóteles decía que el hombre es un animal social, a través de la palabra y del conocimiento fundamenta su progreso. En cambio el británico Hobbes pensaba que la sociabilidad es una carga, el hombre es un lobo para el hombre. Jean Paul Sartre, patrón del existencialismo, afirmaba que el infierno son los que nos rodean. Hoy, en pleno debate sobre la evolución, quizá el ser humano tiene la tendencia de volver a la selva, subirse al árbol, comerse el fruto sin reconocerse en los demás. Una cosa es la soledad elegida y otra bien distinta la soledad impuesta. Ni el hacinamiento de abejas y hormigas, ni el gregarismo de las mayorías silenciosas. Existimos con los demás, interdependientes. Pues somos solitarios y comunitarios a un tiempo, contradictorios y febriles. Si tenemos la posibilidad de elegir, bienvenida sea la soledad y bienvenida la compañía. La pareja humana también anda en crisis, ya a nadie le sorprende que la mitad de los matrimonios se disuelvan más pronto que tarde. Psicólogos y psiquiatras se van a forrar.

Autor: Luis León Barreto

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Divino Mozart


Los de mi generación tuvimos que fabricarnos nosotros mismos el gusto por la música clásica. Como crecimos en tiempos de tinieblas, la música culta la asociábamos a los rituales de Semana Santa, a los días en que todo estaba prohibido, cuando la gente hablaba bajo, estaban cerrados los bares y los cines, y las radios sólo emitían Bach y gregoriano. Músicas de muertos, pensábamos entonces con nuestra supina ignorancia en aquellos tiempos en que aún cantamos el Cara al Sol en el patio de recreo, y dábamos Formación del Espíritu Nacional con el Fuero de los Españoles, la doctrina de José Antonio y las gestas del invicto caudillo. Con el tiempo hemos llegado a apreciar la bondad y la inspiración de los maestros. Bach, Vivaldi, Beethoven, Chopin, Mahler, Verdi, etc. El barroco italiano, el clasicismo. En una película francesa se produjo nuestro primer descubrimiento del concierto para clarinete, KV 622, de Mozart. Su adagio de poco más de seis minutos es una de esas piezas sublimes, etéreas, dictada por algún dios del olimpo al cerebro del compositor. Ha servido para poner música a innumerables películas, entre las que recordamos aquella memorable titulada Memorias de Africa. Entre otras versiones, citaríamos la de Sabine Meyer con la Staatskapelle de Dresden. Una belleza que va y viene, una espiral que regresa una y otra vez para gratificar al oído.

En aquella célebre película Amadeus, rodada en Praga por Milos Formann se decía que Salieri envenenó a Mozart por celos artísticos. Tras aquel impacto cinematográfico, hace casi veinte años visitamos Salzburgo, la casa natal y el palacio del siniestro obispo, también el cementerio de Viena en el que yacen, en puro amasijo, los restos de Mozart revueltos con los de otros muchos ciudadanos muertos en aquella misma fecha por alguna peste o similar. Alguna pregunta nos surgió entonces. ¿Era Wolfgang Amadeus tan loco y lujurioso que perseguía a las chicas sin parar, se tiraba pedos continuamente, era tan bebedor y derrochador como se nos indica en el film, era tan inconstante como su mujer? Los biógrafos nos darán su interpretación sobre esto y aquello, y lo único cierto es que hoy acudimos al genio como un enviado de lo hermoso en grado sumo, un inspirado melancólico, un eufórico armonioso, un racionalista que fue masón, un católico que hizo un Réquiem conmovedor, un fundador del género operístico, un autor de arias insuperables como las de Las bodas de Fígaro o La Flauta mágica, sinfonías, conciertos de piano y violín, etcétera. Dentro de otros veinte siglos, si el mundo sigue existiendo, habrá gente que disfrute con la misma frescura que ahora lo hacemos con las grabaciones del genio de Austria. Un alarde de eternidad, ni más ni menos que eso.

Autor: Luis León Barreto

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Obispo presidente

Paraguay nos queda lejos, comparado con sus poderosos vecinos es un minipaís del que apenas sabemos otra cosa que el padecimiento de dictaduras y gobiernos poco solventes. Pues bien, lo interesante de Paraguay es que un ex obispo, Fernando Lugo, ha ganado las elecciones tumbando 60 años de gobierno del Partido Colorado. Algo parecido a lo que sucedió en México, donde hace poco tiempo cayó el eterno PRI. Que un hombre de la Iglesia, vinculado a la Teología de la Liberación, haya sido capaz de triunfar en las urnas limpiamente llama la atención. Ya sabemos que la Teología de la Liberación predica la igualdad en este mundo, sin esperar al Reino de los Cielos. Como estaba vinculado a grupos de acción ciudadana, Fernando Lugo, de 56 años, dejó de decir misa en 2004 por petición del pontífice Juan Pablo II. Tras esa renuncia este hombre dijo: “Mi gran catedral a partir de hoy será todo el país”, quien añadió que le interesaba el servicio y no el poder. Ahora el Vaticano considera que su ordenación como obispo es vitalicia y tras llegar a la presidencia de su nación su caso tendrá que ser estudiado.

Según los analistas, la economía de Paraguay en absoluto va mal, sus productos de exportación –la carne y la soja- se cotizan bien en los mercados pero la pobreza y la corrupción se extienden allí de día en día. Más que nada por aquella tradición latinoamericana de entender el ejercicio de gobierno como el latrocinio de unos pocos sobre la inmensa mayoría, de este modo países con abundancia de materias primas no llegan a escalar los peldaños que les conducirían al Primer Mundo. Cierto que al problema contribuye el hecho de que en una época de globalización como ésta, América Latina no se libra de neocolonialismos ejercidos por las grandes potencias, ahoga la deuda externa. Paraguay, que nos queda tan lejos, podría ser un ejemplo a seguir en un continente dubitativo y maltrecho, donde la mala administración de los recursos hace que se mantenga la indigencia como sistema para la mayoría de la población. En este sentido, qué duda cabe que el ex obispo puede aportar cosas interesantes. Falta por saber si, de ahondar en las reformas, pudiera ser víctima de un golpe de Estado o de un asesinato por encargo como le ocurrió a monseñor Romero en El Salvador, hace ahora 28 años. Y es que a los grandes oligarcas del continente no les apetece en lo más mínimo que alguien venga a perturbar los códigos que ellos mismos han impuesto a sus conciudadanos desde la época de la independencia hasta hoy. Caciquismo y falta de planificación son los términos que más se conjugan en un continente que a trancas y barrancas intenta construir democracias donde no exista una tan abismal diferencia entre las clases sociales.

Autor: Luis León Barreto

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