Desastre de Birmania: La Locura humana hace acto de presencia

Hay actos ante los que todas las palabras sobran. Este es uno de ellos. Seré lo más breve que pueda ser. El huracán Nargis azotó el país de Birmania hace ahora ocho días. Lo hizo de una manera tan devastadora que se han llegado a contabilizar más de 100.000 victimas mortales e incontables daños materiales y destrozos. Los supervivientes se han quedado sin hogar ni pertenencias y las aguas empiezan a ser contaminadas por la cantidad de cadáveres existentes en estado de putrefacción. Los hospitales, escuelas y demás recintos no dan abasto con la cantidad de gente que piden techo. La comida escasea, las medicinas son casi inexistentes. La cruz roja ha intentado organizar varias los envíos de ayudas de muchos naciones del mundo. Pero he aquí que la junta del gobierno de Birmania incauta toda ayuda que llegue por Tierra, mar o aire para sus gentes. , escudándose en algo tan patético como en la llegada de nuevas elecciones y su rechazo a las ayudas internacionales hasta que sea elegido un nuevo gobierno. ¿ Puede ser algo tan incoherente, brutal, estúpido y desquiciante realmente cierto? ¿ Puede ser posible que después de un desastre de esta magnitud y con esta cantidad de muerte , pobreza y enfermedad, y sobre todo, NECESIDAD, esta gentuza, por llamarla de alguna forma, rechacen los víveres, ropas y medicamentos que les son enviados por las naciones extranjeras? Lo dicho, las palabras sobran y la basura humana que ejerce de gobierno bananero también.

Les hablo Mister Lennon desde Strawberry Fields.

3 comentarios:

Roberto Samper dijo...

Este teniendo lugar o no un cambio climático (que muchos son los que también dudan eso), lo cierto es que amenudo oímos y vemos catástrofes de proporcines bíblicas en cada rincón del mundo. Hoy mismo un nuevo terremoto siembra el caos en Asia. Si a eso sumamos prejuicios o simple ineptitud a la hora de beneficiarse de las ayudas humanitarias, como de costumbre el más necesitado es el que sufre todas las consecuencias. Una pena.

Alfonso dijo...

La tragedia que está teniendo lugar en Birmania es otro episodio más en la lista de catástrofes humanitarias que asolan los países pobres de este desigual planeta. Lo más significativo de todo esto es la actitud del Gobierno birmano al retrasar y filtrar la entrada de la ayuda internacional, hecho no tan sorprendente en la dinámica de funcionamiento de cualquier dictadura. Es evidente la preocupación a que se destapen los abusos y las violaciones de todos los derechos a la población, lo cual no empezó a partir del huracán, es muy anterior...

Lo que sí es sorprendente es la actitud de la comunidad internacional, y no por no obligar de cualquier modo al reparto de dicha ayuda, sino por la hipocresía que se plantea al "descubrir" ahora lo "malo" que es el régimen birmano. La actitud de los países ricos ante los países pobres se mueve siempre entre las mismas líneas de actuación: consentimiento de las dictaduras militares mientras estas permiten la entrada de las multinacionales, la explotación laboral y la salida de materias primas a las industrias occidentales, y por otro lado, la actitud "ofendida" cuando una catástrofe humanitaria muestra al mundo la realidad social de dichos regímenes dictatoriales, corruptos, oligárquicos y despóticos...

Rizando el rizo del esperpento, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, planteó la pasada semana la posibilidad de intervenir militarmente en Birmania para realizar el reparto de la ayuda humanitaria. La propuesta cayó en saco roto, pero debería reabrir el debate iniciado en los años 90. En esa década, la OTAN bombardeó Serbia por la represión de Milosevic a la población kosovar, pero miró a otro lado durante las masacres tribales entre hutus y tutsis que costaron la vida de 1 millón de civiles, o las violaciones de los derechos más elementales en las guerras civiles de Sierra Leona, o en la olvidada guerra angoleña... o simplemente no asistió a la población de Mozambique ante las riadas e inundaciones sufridas...

El doble rasero a la hora de ayudar con más o menos intensidad o rigor a unos países o a otros dejan, cuanto menos en mal lugar, a los países líderes de este mundo multilateral (es falso que Estados Unidos sea la potencia hegemónica, pues toma decisiones con Gran Bretaña, Francia, o para otras cosas, con Alemania o Japón...o debe contar con el silencio de Rusia y China).

Aunque la propuesta de Sarkozy surge para hacer frente a las encuestas que lo sitúan como un presidente impopular, es necesario comentar también que el derecho de injerencia en un país que viole los derechos humanos no es idea suya, ya fue formulada en la Carta fundacional de las Naciones Unidas de 1948. La misma Carta niega la posibilidad de intervenir en un país para cambiar el régimen de Gobierno, con lo que las contradicciones son evidentes: ¿cómo resolver el problema birmano sin acabar con su Junta miliar, o sin caer en el riesgo de desestabilizar la región del sudeste asiático? Y por supuesto, ¿qué actitud habría que adoptar ante la próxima catástrofe humanitaria?

Anónimo dijo...

De acuerdo con las reflexiones de Robert y Alfonso. A mi una de las cosas que mas me ha sorpendido y asqueado es la repugnante y falsa exusa , a la par que idiota, en la que la supuesta junta de gobierno se escuda al esgrimir que esta a la espera de un cambio de gobierno cuando esto no sera más que otro golpe de estado o eleccíon de gobierno a dedo como ocurre en tantos y tantos otros paises desfavorecidos de Africa, Asia o Sudamerica. Esta pobre gente no tiene bastante con las catastrofes naturales que les envia la naturaleza, tambien tienen que padecer y soportar a este tipo de dictaduras bananeras e impresentables, burdas parodias de seres humanos que solo piensan en como enriquecerse a costa del pueblo.


Tambien de aqui dar mis condolencias a las penalidades que esta pasando el pueblo chino con los recientes y devastadores terremotos sufridos. Esperemos que en esa region el gobierno actue de otra manera. Aunque ya tiene experiencia en masacrar a seres humanos y hacer uso de la sin razon y el crimen, y al Tibet me remito.