"El cabozo volador", de Joaquín Nieto

Era un bonito día de verano, uno de esos días sin panza de burro, luminoso.
...La marea estaba baja y la chiquillería de la playa amenazaba la libertad de las barrigudas, los cabozos y las fulas que vivían en la luz de la tarde…

La Peña de la Vieja y otros relatos, de Rosario Valcárcel


Cuando yo era pequeña vivía en La Playa de Las Canteras y la vida era diferente, muy diferente.

Mis recuerdos siempre han estado ligados a la arena de la playa, a los charcos, al mar. Por eso cuando hace unas semanas Joaquín Nieto me invitó a la presentación de su último libro “El cabozo volador” en El Corte Inglés de Las Palmas de Gran Canaria, se me iluminó la cara, me di cuenta que las coincidencias no existen. Comprendí el por qué nos habíamos tropezado en la vida hace ya algún tiempo en un encuentro literario, comprendí que sin saberlo habíamos compartido cosas e intervenido en las mismas vivencias infantiles.

Antonio Cabrera Cruz nos dio a conocer detalles de cómo se fue edificando su amistad con Joaquín. Nos habló de “El cabozo volador” de Ediciones Anroart. Y nos guió hacia su escritura. Nos confesó que, después de leer el bonito relato en voz alta como mandan los cánones del buen narrador de historias, descubrió la idea de un viaje de iniciación, de un viaje de ida y vuelta para buscar algo y acabar encontrándose a uno mismo. Después el autor del libro nos leyó el primer capítulo, y todos nos zambullimos, nos emocionamos.

El cabozo volador al igual que Ícaro representa el desafío, la desobediencia, el desconocimiento de los peligros, porque le gusta la aventura, volar igual que las gaviotas, igual que los peces voladores.

En la Mitología la desobediencia se paga con el castigo pero en los cuentos de Joaquín los finales son felices porque su planteamiento va más allá del bien y del mal.

Joaquín plantea la importancia de tener un sueño, la constancia, el valor de la amistad, el conformismo y sobre todo el respeto por la Naturaleza, el conocimiento del entorno de la playa, de su fauna, de su flora, de las piedras.

Abrir “El cabozo volador” es adentrarse en un bello libro de cuentos con unas lindas ilustraciones de José Socorro. Es un libro que por un despiste de la vida no lleva impresa la dedicatoria a Alicia, su mujer, pero que él con alegría aclara que se pondrá en la próxima edición. Un libro para niños de todas las edades, para los soñadores que esperan que los deseos se hagan realidad.

El escritor nos muestra el mundo de los vientos y de los mares, el mundo de los olores de las sebas, de los sonidos de las olas, de los charcos calentitos, de los colores de las aguas vivas. Y nos permite oír a nuestro héroe el cabozo hablando con los meros y las terroríficas morenas, con las estrellas de mar, con los erizos y los pulpos.

Joaquín Nieto es maestro, licenciado en Pedagogía. Actualmente es inspector de educación. Fue el presentador del programa “Mundo escolar”. Ha participado en proyectos de Animación a la Lectura. Ha publicado libros infantiles: Rimas. Y Chicho del que José Francisco Meneses dijo: “Logra llenarse de realidad que lo ciñe y de la irrealidad que lo envuelve”. “La Montaña Sabia”, un relato corto dedicado a Fuerteventura. Entre sueños, santos y ardillas. Marcos Hormiga opina que es una buena persona que escribe con convicción literaria juvenil, con arte. Entre otras publicaciones: “Jero aletas de mero”, y el Enigma en El colmenar.

Dicen que el mundo ha cambiado totalmente en veinte años, y por supuesto las vidas de cada uno de nosotros también, pero los cuentos, las evocaciones de la infancia, la sonrisa de los niños esas no cambiarán.

Cuando yo era pequeña vivía en la playa de Las Canteras y la vida era diferente, muy diferente.


Autor: Rosario Valcárcel

4 comentarios:

Luis León Barreto dijo...

Estamos de enhorabuena, la playa y todo lo que se le relaciona entran en un primer plano en nuestrs vidas. Rosario Valcárcel supo dar en la diana con "La Peña de la Vieja y otros relatos" y ahora Joaquín Nieto redondea la faena. Enhorabuena a todos.

Anónimo dijo...

Es un relato muy bueno. Debemos ser muy positvos y escribir cosas como estas todos los dias.

Roberto Samper dijo...

En un blog que sigo habitualmente, su creadora, una librera madrileña, comentaba que una cliente llegó a su tienda hace unos días diciendo que no leía "desde hace tres hijos".

Tras su post se articuló un interesante debate acerca de la necesidad de tiempo libre para dedicarle a la lectura, y la posibilidad de encontrarlo si se prioritiza sobre otras aficiones.

En un momento dado, alguien aportó una interesante alternativa consistente en leer a sus hijos libros infantiles, volver cual Peter Pan a la niñez y regocijarse con la literatura orientada a los más pequeños, no sólo como modo de mantener la afición sino también como medio por el cuál se traspasaría a los hijos, que normalmente imitan las actitudes paternas. Sin duda, este "Cabozo volador" que nos presentas puede ejercer de vehículo para la introducción a la lectura, tal como lo es sin duda el libro favorito de su autor, "El principito".

Moonlight dijo...

Hace algunos años tuve que leer "Entre sueños, santos y ardillas" como estudiante. Me sorprende reencontrarme con esto a estas alturas de mi vida.