Coplas a la muerte de su padre, Jorge Manrique

Cuando la semana pasada redactaba una brevísima introducción a la biografía de Garcilaso de la Vega (el de Toledo), por un momento pensé condecorarlo con el distintivo de “nuestro mejor poeta renacentista”. Luego, pensándolo mejor y no queriendo ser injusto con otros genios coetáneos, pensé decir que era mi favorito de una época que por desgracia en ocasiones nos quieren hacer ver como netamente italiana. Pero entonces reparé en la existencia de éste poema, tan actual y maravilloso que ni los brazos de Dafne tornándose en ramas, ni cualquier soneto o égloga de Garcilaso, despiertan en mí tal admiración. Fue entonces cuando decidí que hoy “buscando en el baúl de los recuerdos”, rescataría una de las más hermosas composiciones literarias que jamás he leído: las copas a la muerte de su padre de Jorge Manrique.

Jorge Manrique es ligeramente anterior a Garcilaso, concretamente vivió entre 1440 y 1479, pero en esos pocos años de vida fue capaz de dar vida a una obra de vocabulario sencillo pero cargada de pensamiento, de sentimiento y de razón.

Sin más dilación, con un simple recuerdo a su biografía y la recomendación sincera del repaso a algunos de los pocos poemas que de él nos quedan. Les dejo con las tres primeras estrofas de la copla a la muerte de su padre, con su sentimiento de carpe diem y su anti-materialismo. Si quieren leer el resto lo pueden hacer aquí.

Coplas a la muerte de su padre

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Jorge Manrique 1440 - 1479


Autor: Roberto Samper

3 comentarios:

Queen Galadriel dijo...

Este poema recuerdo que lo estudié en el colegio, y es también de mis favoritos, de los pocos que mas o menos me sé de memoria. Me gusta ese mensaje optimismo por el dia a dia. Gracias por recordárnoslo. Precioso. Un besote.

Alfonso dijo...

Quien ha leido estas estrofas y estudiado a su autor, es imposible que las olvide en la vida. Tuve la suerte de conocerlas allá por el año 1986... y aún recuerdo especialmente "Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir"...

Profundizando un poco en el personaje, es propio de su época, a caballo entre la Baja Edad Media y el inicio del Renacimiento. Estas coplas están claramente influenciadas por la crisis de la Peste Negra, las danzas de la muerte..., y no son muy diferentes a las que se harán en el siglo XVII español, también azotado por otra crisis y por las epidemias... Realmente interesantes.

Continuando su lectura con
"Dexo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores;
A Aquél sólo me encomiendo,
Aquél sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conosció
su deidad.
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar..."

Esta otra parte refleja la importancia de Dios en esa mentalidad de un mundo cambiante.
En fin, casi más medieval que renacentista pero, ¿y qué más da?

Saludos

Rosario Valcárcel dijo...

Buen trabajo el del Alfonso, el darnos a conocer estas otras estrofas.
La preocupación de la muerte, el misterio, ha dado para escribir mucho, pàra sufrir algo y para pensar mucho más y esa idea de los ríos ha sido utilizada muchas veces más.